La sociedad dominicana ha llegado a niveles insospechados en materia de violencia y delincuencia: homicidios, suicidios, feminicidios, atracos, incidentes y accidentes de tránsitos que terminan en violencia, ocupan las principales páginas de los diarios, noticieros de radio, televisión y prensa digital. Pero, se ha hecho usted, esta pregunta: ¿Quién tira del gatillo?
La violencia engendra violencia y delincuencia. Resulta triste, muy triste, ver a jóvenes de 18 a 25 años que deberían estar cursando carreras en universidades, caer abatidos en supuestos intercambios de disparos, abarrotando nuestro sistema carcelario, esperando un subterfugio para salir, no para regenerarse, sino para volver a delinquir. ¿Quién tira del gatillo?
Me dice un admirado amigo, que las armas no se manipulan solas, alguien tira del gatillo, tal vez tenemos que caer en aquello de causa y efecto, sobre todo porque vivimos en una sociedad clientelista y rentista, donde los políticos no piensan ni en las presentes o futuras generaciones , si no en las próximas elecciones.
Tiran de gatillo con sus acciones, empresarios que han engrosado su patrimonio con las concesiones, prebendas, evasión de impuestos, contrabando, o tráfico de influencia en los gobiernos de turnos, sin ningún tipo de rubor social.
Tiran del gatillo, los dirigentes de gremios, que entran en contubernio con lo peor de la sociedad, para granjearse bienes indebidos, en detrimento de las personas que dicen representar e irrespetando el patrimonio público.
Muchos culpamos de esta situación, solo a mandatarios y funcionarios públicos, pero sin embargo todos tenemos un poco de culpa. Nuestra sociedad ha abandonado los valores familiares de nuestros ancestro y ahora tenemos madre, hija y nieta compitiendo para ver quien luce el mejor escote, la falda más corta o el pantalón más ajustados.
Los medios masivos de comunicación y redes sociales, han abierto el conocimiento y la información, pero han cerrado las puertas de la confraternidad humana, la intimidad familiar y las sanas tradiciones campesinas.
Por eso, lejos de condenar a los victimarios de los actos de violencia de los últimos días, nos limitamos a pedir la reflexión, la solidaridad, la oración y el compromiso de luchar, no sólo por el desarme de la población civil, mientras militares, policías y delincuentes tiran y tiran del gatillo de manera inmisericorde, en contra de sí mismos, matando cada día, la esperanza y la fe en Cristo.
Trabajemos pues. Ahora es el tiempo, es navidad, un año nuevo se avecina y con él, nuevas esperanzas de cambio, de crecimiento y bienestar social. Ese cambio, no será posible, si nosotros no cambiamos.
No tiren del gatillo, no maten la esperanza, no maten el amor.




No colega y companero de oficio,yo les habia recordado recientemente a las autoridades gubernamentales que,que ellos se hicieron de la vista gorrda al permitir que alrededor de muchos anos,se permitio que ciertos grupos de exmilitares y policias instituyeron alla la venta de armas de fuego,como si hubiese sido vender platanos y yuca al por mayor y detalle,y,al gobierno no detener esta carrera armamentista de esos exmilitares,los cuales nos molestaban hasta la sociedad de lo insdispensable que era poseer una arma de fuego,en especial nosotros los que viajamos hasta aqui a New York,pero esos ignorantes traficantes de armas,eran ciegos,porque solo veian la accion y no la reaccion,pues,insistieron de tal manera que hoy andan muchas personas aqui,que mataron gentes alla en venganzas y rinas,porque esos abastecedores de armas solo podian pensar en la accion,pero no en la reaccion,es decir,que esos egoistas e ignorantes vendedores solo pensaron en la ganancia momentanea de la venta de esas armas,pero no en el resultado de luto y sangre que nos arroparia,como ha ocurrido en la actualidad.