Editorial de Teleradio América
El sistema eléctrico de República Dominicana es permanentemente cuestionado por la ciudadanía que sufre largos apagones y subsidia una energía caro e inestable.
Después de una relativa estabilidad en el servicio eléctrico han reaparecido en forma sospechosa los cortes eléctricos que afectan el desarrollo de la pequeña y mediana empresa, en medio del vencimiento de los acuerdos de Madrid.
No se puede hablar de desarrollo económico y el lanzamiento de una república digital cuando el sistema eléctrico dominicano representa 800 millones de dólares anuales en subsidio que sale de los bolsillos del ciudadano.
Unos contratos leoninos, robo de energía, redes eléctricas ineficientes, baja recaudación en los cobros y apagones financieros, son parte de la problemática que afecta el sector eléctrico nacional.
Todo lo que vaya en beneficio de la población y el desarrollo del país lo respaldamos, por eso estamos permanentemente apoyando la inversión de recursos privados en parques eólicos, plantas de gas natural, generación eléctrica fotovoltáica y la inversión por más de dos mil millones de dólares del sector público en las plantas a carbón en Punta Catalina, Baní, proyecto que se ha tratado de involucrar con actos de corrupción por sectores interesados.
Si es así que se investigue, somos abanderados de la transparencia, pero no podemos ir en contra de una estrategia que buscar diversificar el sector eléctrico, además, sana para nuestro país.
Al sector privado que invierte sus recursos en generación de electricidad hay que darle seguridad jurídica, pero también el Estado debe servir como barrera de contención para evitar en nombre de la libre empresa el abuso contra el ciudadano, pequeño y mediano empresario.



