Horario y Salario

Manuel Hernández Villeta
Manuel Hernández Villeta

Por Manuel Hernández Villeta

La asistencia médica y asistencial debe seguir mejorando en los hospitales públicos. Se ha ido cambiando el concepto de almacén de moribundos que en algún momento se endilgó al cuido de la salud en los hospicios del Estado.

Se han construido nuevos hospitales, con tecnología de punta, que en ocasiones está muy por encima de lo que ofertan las clínicas privadas de mayor nombre. Las viejas estructuras han sido remozadas y se encuentran hoy disponibles para atender necesidades de los enfermos.

Uno de las acciones  de ayuda social más importantes fue la eliminación de la cuota de recuperación,  o el cobro de cualquier servicio, aunque sea por una suma módica. No hay razón que pueda justificar que en los hospitales públicos se cobre a pacientes pobres, que carecen de los mínimos recursos económicos.

También  se modernizaron los equipos. Sin embargo, todavía falta mucho por hacer, para que a los pacientes pobres, residentes en cordones de miseria, se les asegure buena y total asistencia en los hospitales públicos.

Hay un factor negativo que se debe destacar; el material humano. En muchas ocasiones médicos y enfermeras son indolentes al dolor de los pacientes pobres, y tratar al enfermo en forma mecánica, sin el calor que amerita una mujer o un hombre en serios problemas de su salud.

Los médicos reclaman ahora mismo un reajuste salarial, y en verdad se lo merecen. Un profesional de la medicina no puede ganar por debajo de un salario promedio, tomando en cuenta que su trabajo es un sacerdocio al cual le debe dedicar mucho tiempo para investigación y análisis colectivo e individual de los pacientes.

Sin embargo en la búsqueda de ese reajuste de salarios, los médicos deben dar una muestra de sensibilidad social. No es el camino de llamar a  paro y actos de protesta. Los únicos que sufren con esas acciones son los pacientes pobres que están internados en los hospitales del Estado.

No se debe interrumpir el diálogo entre el gobierno y los gremios de la salud. Hay que encontrar solución a la demanda salarial, pero también que los médicos cumplan con un horario mínimo y que respeten cierta disciplina.

Un paro de los servicios asistenciales es una puñalada en el corazón de los pobres de este país, por lo que debe ser rechazado de plano. En consecuencia, se impone seguir las conversaciones, el diálogo, el consenso para llegar a un acuerdo en lo que se refiere a horarios y salarios, pero garantizando en todo momento la atención a los que sufren  y al parecer no tienen dolientes.

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