Por Francis Javier
SANTO DOMINGO, República Dominicana.- La emblemática calle El Conde, que ha sido testigo de importantes acontecimientos históricos, escenario de bohemias, tertulias y encuentro obligado de personajes importantes de la literatura y la política en nuestro país, luce descuidada y en total abandono.
Esta calle, que es en honor al Conde de Peñalva, y que comienza en La Puerta del Conde, terminando en las escaleras de la avenida Francisco Caamaño o del Puerto, es hoy el reflejo de hasta donde ha llegado el abandono de la ciudad de Santo Domingo.
Da pena la situación por la que atraviesa esta importante vía, sede del primer Ayuntamiento y la primera Catedral Primada de América. Ya quedaron atrás los paseos citadinos por El Conde donde se daban cita en la cafetera lo más granado del arte, la literatura y la política de nuestro país.
Ir a “condear” era una de las frases preferidas de los amantes de la calle El Conde, que era la pasarela natural de hermosas jóvenes que todas las tardes engalanaban el más importante tramo de la Zona Colonial.
El Conde, con sus casas centenarias y edificios que se resisten al tiempo, fue testigo de los acontecimientos de la Guerra de abril de 1965 y sede del Gobierno provisional del coronel Francisco Alberto Caamaño.
El comercio, que hace unos años era dinámico en El Conde, donde ir de compras era una diversión, hoy es casi inexistente, y lo que se puede observar son pedigüeños, limpiabotas, vendedores informales, prostitutas y delincuentes, que dan una fea impresión a nacionales y extranjeros que se aventuran a visitar el lugar, principalmente en horas de la noche.
Los propietarios de los pocos comercios que hoy tratan de sobrevivir en El Conde piden a las autoridades que aumenten la seguridad y recojan con más frecuencia la basura. Dicho clamor se produce en momentos en que se observan vallas en diferentes puntos del Distrito Nacional, donde las nuevas autoridades edilicias piden a los munícipes cuidar e integrarse a su ciudad.




