Diálogo con choferes

Manuel Hernández Villeta
Manuel Hernández Villeta

Por Manuel Hernández Villeta

La solución a la crisis del transporte, tiene que tomar en cuenta a los choferes, o sea a los sindicatos que los agrupan. Hoy no es posible tener a mano una respuesta unilateral, hay que mantener el consenso y el diálogo.

La fortaleza que tienen los sindicatos de choferes es culpa de todos los gobiernos. Para evitar presiones sociales se hicieron los indiferentes, y hoy el movimiento  choferil  es demasiado fuerte para ser colocado contra la pared.

De hecho, entre los sectores sindicales los choferes son los que mantienen grupos de presión. Usted dirá que son comerciantes del transporte de pasajeros o de carga, y tiene razón. Pero junto a los jefes de los sindicatos están los choferes, los cobradores y los ayudantes que forman un grupo de presión muy duro de roer.

En muchas ocasiones  he pedido que se encuentre una solución a los problemas del transporte, despojando a los choferes de muchos beneficios que tienen, y sobre todo con la eliminación de rutas echas a la fuerza y con la fuerza.

Hoy controlar el transporte de cargas o de pasajeros es imposible si no es mediante el consenso y la negociación. A largo plazo se pueden encontrar salidas, pero ahora mismo necesitamos medidas inmediatas.

Un primer paso de discusión es prohibir el acortamiento de las rutas, lo cual equivale a un aumento en los precios de los pasajes. Además, hay que unificar rutas que hoy figuran paralelas, por lo que al pobre se le hace difícil poder lograr movilizarse.

Asimismo, permitir que el sector empresarial pueda entrar en el transporte de pasajeros y de carga. En principio puede ser que los empresarios privados coloquen guaguas en las rutas urbanas, lo cual hoy es monopolio de los sindicatos.

A los dirigentes sindicales, todos metidos de lleno en la actividad  política junto al comercio del transporte, hay que recordarles que las guaguas y los carros del concho lo utilizan los dominicanos de menores recursos económicos.

Cuando se establece un precio desigual en una ruta, se está colocando contra la pared al dominicano de salario mínimo, al que deja gran parte de su sueldo mensual en tener que pagar el transporte a su centro de trabajo.

En cuanto a los taxis, hay que dejar que el mercado se mueva en torno a  la competencia. Ninguna compañía de taxis ofrece un buen servicio, por lo que tampoco hay que pensar en exclusividades, donde hay carreras caras y  el pasajero no tiene garantías. Diálogo, pero sin dobleces.

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