¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor!
La tradición cristiana, basada en los escritos de la Biblia, nos remontan a los principios de nuestra era actual, en una aldea de Nazaret, de un matrimonio judío, del cual nacería el Elegido de Dios, tal como predijeron los antiguos profetas hebreos.
La difusión de la celebración litúrgica de la Navidad fue rápida. Ya en la segunda mitad del siglo IV se va extendiendo por todo el mundo cristiano: por el norte de Africa en el año 360, por Constantinopla en el 380, por España (año 384) o por Antioquía (año 386). Para el siglo V, la Navidad ya era una fiesta casi universal.
La Navidad, del latín nativitas, significa nacimiento, también la conocemos como Pascua.
La celebración del nacimiento de Jesús no es una solemnidad exclusiva de los católicos, ya que muchas sectas cristianas, como los evangélicos y adventistas, a su manera, celebran este acontecimiento histórico el 25 de diciembre, lo mismo que las iglesias ortodoxas y algunas iglesias anglicanas.
El 25 de diciembre es un día festivo en muchos países celebrado por millones de personas cristianas alrededor del mundo, y también por un gran número de no cristianos. Aunque muchos teólogos y estudiosos de los textos antiguos establecen otras fechas, incluso otros lugares del nacimiento de Cristo. Pero la esencia histórica nos lleva a recordar como Dios se hizo hombre para la salvación de todos.
Es costumbre que se celebren varias misas en Navidad. La liturgia más destacada es en la noche anterior, que es Nochebuena, cuando se celebra la famosa Misa de Gallo o Misa de Medianoche.
Aparte del origen cristiano de la Navidad, esta fiesta ha ido mezclando su carácter religioso con la tradición de convivencia familiar, debido en gran medida a la popularidad de esta celebración y a la mercadotecnia. En el siglo XIX, cuando la Navidad empieza a afianzarse con el carácter que tiene hoy día, se creó el personaje de Santa Claus o Papá Noel, y el regalar tarjetas de Navidad. Costumbres que con el tiempo la mercadotecnia (en especial, en Estados Unidos), aprovecharía para expandir la Navidad por el mundo dándole un carácter distinto al religioso, y con temas que poco o nada tienen que ver con la tradicional celebración navideña.
La Navidad es celebrada por los cristianos, pero también por gente no creyente; algunos utilizan la Navidad como festejo de convivencia social y familiar sin estar vinculada a alguna religión, mientras que otros lo reseñan en mensajes de corte político, económico, social, artístico, prácticamente en todos los ámbitos de la vida social del hombre.
Dentro de las tradiciones navideñas, que han trascendido fronteras y siglos, se conocen aún los alegres aguinaldos, villancicos, parrandas o asaltos navideños, en especial en países como el nuestro, Puerto Rico, España, México, donde es costumbre compartir, además de la música alegre, bebidas calientes como té de jengibre y café, chocolates de aguas y platos típicos de Navidad, según el país.
Otros aspectos propios de la época navideña es la decoración de las casas y oficinas con colores y elementos alusivos, como coronas verdes y árbolitos, de origen alemán, con nacimiento o pesebre, que representan el nacimiento de Jesús, mediante una maqueta de Belén, que según la tradición cristiana tiene su autoría en San Francisco de Asís.
A lo largo de la historia de la humanidad, y en todas las sociedades y rincones del planeta, no existe una festividad más emotiva y esperada por millones, de manera especial en occidente, como la época de la Navidad.
Mito cristiano, tradición pagana, coyuntura comercial, reencuentro de Dios con el hombre, encarnado en un niño, Enmanuel, “Dios con nosotros”, oportunidad de fiesta, de reencuentro familiar, o la esperanza que Dios pone cada año en el acercamiento de la humanidad a sus propósitos de alegría, paz y amor para todos.
El nacimiento de Jesús, en un pesebre de Belén, sería el acontecimiento más trascendental para el mundo cristiano, mostrando la sencillez con que Dios se quiso manifestar a la humanidad, y marcando el inicio de nuestra era.
En este mundo, lleno de conflictos, rivalidades, corrupción, inversión de valores, falta de justicia y armonía, es necesario escuchar otra vez el grito desde lo alto, desde el corazón mismo ¡Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor!
Extraído del Especial de Navidad del Equipo de Noticias de Teleradio América, Canal 45.-






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