En un discurso en el palacete de Lancaster House, en Londres, May ha pronunciado un esperado discurso sobre su estrategia para el Brexit, tras meses de ambigüedad que han soliviantado a la oposición política y provocado inestabilidad en los mercados.
Tras caer casi un 20 % desde el pasado referéndum, la libra esterlina se ha mantenido este martes al alza ante la garantía de May de que someterá a votación parlamentaria el acuerdo definitivo con la Unión Europea.
May está pendiente además de conocer este mes un dictamen del Tribunal Supremo que podría obligarle asimismo a consultar con el Parlamento antes de activar el artículo 50 del Tratado de Lisboa, lo que dará inicio al periodo de dos años de negociaciones con la UE.
El Gobierno de la primera ministra recurrió la sentencia del Tribunal Superior de Londres que, el pasado noviembre, dictaminó dio la razón a un grupo de ciudadanos en un veredicto histórico y dictaminó que el Ejecutivo debe recibir autorización del Parlamento antes de iniciar el proceso de salida de la Unión Europea.
El Reino Unido abandonará el mercado único europeo
En su discurso, May ha confirmado, además, que no habrá una salida “parcial” de la UE y que, por tanto, el Reino Unido abandonará el mercado único europeo, aunque -ha dicho- intentará negociar un acuerdo comercial “lo más amplio posible” con la UE. La premier ha explicado que la permanencia en el mercado único significaría en la práctica que este país no sale de la UE, como se votó en el referéndum del 23 de junio de 2016, porque aún estaría sometido a la legislación europea.
La líder conservadora ha insistido en que intentará conseguir “un acuerdo ambicioso de comercio libre” con los 27 y “máximo acceso al mercado único en base totalmente recíproca”, aunque también ha remarcado que prefiere acabar sin pacto que aceptar uno que perjudique los intereses del país.
Ha señalado también que quiere salir de la unión aduanera, porque continuar en ella “impediría firmar acuerdos comerciales” con otros países de fuera de la UE, pero querría conservar acuerdos concretos de ausencia de tarifas para sectores y mercados específicos. May ha insistido en que quiere “un acuerdo tarifario” con Bruselas, lo que podría significar algún tipo de pertenencia parcial a la unión aduanera.
La primera ministra ha aceptado que el Reino Unido probablemente tenga que continuar haciendo contribuciones a la UE una vez abandone el bloque, dependiendo del acuerdo que negocie, pero estas serán “relativamente pequeñas” comparadas con las que hace actualmente.
También ha abogado por un acuerdo “transitorio” entre Londres y Bruselas que permita aplicar de forma ordenada el nuevo marco resultante de la negociación del Brexit.



