Dubai- Estados Unidos ha intensificado desde principios del mes de marzo sus bombardeos contra Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), en Yemen. Según datos del Pentágono, ha realizado 40 ataques aéreos, la mayoría con drones, frente a la treintena de todo el año pasado. El objetivo declarado es frenar los avances que AQPA ha hecho a costa de la guerra yemení. Sin embargo, su apoyo simultáneo a la coalición liderada por Arabia Saudí para frenar a los rebeldes Huthi contribuye a prolongar ese enfrentamiento.
“El incremento en los ataques se debe a que hemos recibido permiso para ir a por AQPA”, respondía esta semana a EL PAÍS el comandante Josh T. Jacques, jefe del departamento de prensa del Mando Central del Ejército de EE UU (CENTCOM), admitiendo el aumento, pero sin entrar en detalles sobre el número de operaciones.
Yemen se encuentra desgarrado desde que a principios de 2015 los rebeldes Huthi aliados con tropas leales al expresidente Ali Abdalá Saleh echaron del poder al presidente Abd Rabbo Mansur Hadi. Arabia Saudí, que ve la mano de Irán tras los Huthi, decidió intervenir militarmente en marzo de ese año, con la ayuda de varios países árabes, en especial Emiratos Árabes Unidos, y el apoyo de EE. UU. Y el Reino Unido.



