Desde el año 2004 se conmemora cada 10 de mayo el Día Internacional de Lucha contra el Lupus (originariamente World Lupus Day), a instancias de lo resuelto por el VII Congreso Internacional de Lupus, celebrado en Nueva York.
El lupus es una afección autoinmune, que hace que el sistema inmunológico se agreda a sí mismo, y afecta en principio a la piel y las articulaciones para luego avanzar sobre órganos vitales.
Hay varios tipos de lupus, el más conocido y frecuente es el lupus sistémico. Otros son: el lupus limitado a la piel, asociado con una erupción en la piel provocada por la exposición al sol; y el lupus inducido por medicamentos.
En el mundo se registran aproximadamente unos 5 millones de casos de las distintas variedades de lupus, y el 90% de quienes sufren la patología son mujeres de entre 15 y 44 años de edad, según datos de la Fundación Americana de Lupus.
La enfermedad se presenta en todas las razas y etnias, aunque es más común entre afrodescendientes, hispanos, asiáticos indígenas americanos, que entre los grupos caucásicos.
Una patología de muy difícil diagnóstico
La enfermedad puede estar latente e incluso desarrollarse parcialmente en una persona, sin que ésta advierta síntoma alguno, y ello puede ocurrir a lo largo de años, por lo que resulta difícil en buena parte de los casos establecer que la afección está presente.
Los síntomas, como cansancio extremo, erupciones de la piel –particularmente en cara, muñecas y manos-, así como dolor e inflamación articular, son tan comunes con otras afecciones que llevan a muchos diagnósticos erróneos durante largos períodos.
El riesgo no es menor, ya que el lupus puede ser causa de ataques cardíacos o cerebrales así como generar infecciones.
Las complicaciones más severas son las que involucran los órganos vitales, como la nefritis lúpica, asociada con daño al sistema de filtrado del riñón; la pneumonitis, que es causada por inflamación en los sacos de intercambio de oxígeno en el pulmón; la enfermedad cardíaca y el daño al sistema nervioso.
Síntomas dermatológicos
La lesión más conocida, aunque no la más frecuente, es la denominada “eritema en alas de mariposa”, que consiste en un enrojecimiento y erupción de la piel de la cara, en las mejillas y la nariz. Estos síntomas aparecen en el 80 por ciento de los pacientes y muchos de ellos empeoran con la exposición al sol.
También es frecuente la caída del cabello cuando la enfermedad está activa. Por otro lado, los enfermos de lupus presentan hipersensibilidad a los rayos ultravioletas. Si se exponen sin protección la enfermedad puede reactivarse.
Calidad de vida del paciente
Al tratarse de una enfermedad crónica, los pacientes tendrán que mantener una disciplina respecto a los controles médicos, las visitas al reumatólogo y las recomendaciones que éstos les hagan.
Además, los tratamientos serán de larga duración por lo que también afectará a sus vidas y deberán ser constantes. Esto es muy importante, sobre todo porque la enfermedad afecta principalmente a mujeres jóvenes que son las que muestran más reticencia para seguir estas medidas.
Por otro lado, los tratamientos pueden afectar a la imagen corporal y esto puede causar un gran impacto en ellos y aumentar el de la enfermedad.
Aún con todo, en la actualidad, la mayoría de los enfermos son capaces de llevar su vida de forma normal a pesar de tener que seguir los tratamientos.
Lupus y embarazo
Hace unos años se contraindicaba el embarazo en las mujeres que padecían la enfermedad. Sin embargo, en los últimos años el tratamiento ha mejorado y los riesgos son menores. Las únicas contraindicaciones formales de embarazo son cuando el lupus está activo, si existen complicaciones de la enfermedad (nefritis) o si están tomando medicamentos potencialmente dañinos para el feto.
Asimismo, la mujer embarazada con lupus tiene un riesgo mayor de sufrir un aborto o parto prematuro. Los hijos suelen nacer sanos. Sin embargo, en los primeros meses de vida pueden padecer lesiones en la piel, pero estas remiten con el tiempo.





