BBC Mundo
Desde hace décadas algunas cajas de bastoncitos advierten específicamente que “no deben insertarse en el canal auditivo”, pero todo el mundo sabe, y más los médicos, que la mayoría de la gente ignora ese aviso.
De hecho un estudio reciente de investigadores del Nationwide Children´s Hospital de Estados Unidos halló que unos 12.500 menores de 18 años acuden cada año a los servicios de emergencia de los hospitales por heridas en el oído relacionadas con el uso de estos isopos. O el equivalente a 34 al día.
El 73% de esas lesiones ocurrieron durante la “limpieza” de los oídos, un 10% mientras los niños jugaban y otros casi 10% se debieron a caídas cuando los niños tenían los isopos insertados en la oreja, según el estudio, publicado en la revista Journal of Pediatrics.
Dos tercios de las lesiones fueron en pacientes menores de 8 años y un 25% de las lesiones fue perforación de tímpano.
Aunque el 99% de los niños lesionados no tuvieron que quedarse ingresados en el hospital, en los casos más graves las consecuencias pueden durar en el tiempo: los daños en el tímpano, en los huesos de la audición o en el oído interno pueden causar mareos, problemas con el equilibrio y pérdida auditiva irreversible.
¿Por qué no hay que limpiarse los oídos?
Mucha gente cree que la cera del oído es algo sucio, desagradable o innecesario y se limpia los oídos regularmente. Pero la cera está ahí por un motivo y si la retiramos estamos interfiriendo con un proceso natural y necesario de nuestro cuerpo.
Producimos cera para mantener los oídos lubricados, limpios y protegidos de agentes externos.
“Las dos grandes ideas equivocadas que suelo escuchar como otorrinolaringólogo son que los canales auditivos deben limpiarse en casa y que para ello se deben usar bastoncitos. Ambas son incorrectas”, afirma Kris Jatana, médico, investigador y profesor universitario.
La suciedad, el polvo y otras materias pequeñas se pegan al cerúmen del oído, cuya función es evitar precisamente que se adentren por el canal auditivo.
De una manera natural y continuada el oído se va autolimpiando desde adentro hacia afuera.
Al masticar, mover la mandíbula y con el nacimiento de piel nueva en el canal auditivo la cera “vieja” del oído es empujada hacia afuera, y después se descascarilla o cae durante el baño o ducha habitual.
La Academia Estadounidense de Otorrinolaringología recomienda:
-No limpiarse excesivamente el oído para no causar una irritación de la piel del canal auditivo ni aumentar la acumulación de cera
-No introducir en el oído nada que sea más pequeño que el codo: ni hisopos o bastoncitos, ni llaves, ni palillos, ni pinzas, ni clips…
-No usar velas para limpiar los oídos. Este método con frecuencia se presenta como una manera alternativa de higiene en los oídos
-Consultar con un médico si hay síntomas como pérdida auditiva, dolor o sensación de oído tapado. La secreción de líquido o el sangrado no son síntomas de un tapón de cera y también deben ser evaluados por un médico.





