Un dron estadounidense mató a tres presuntos insurgentes en un ataque este viernes contra un complejo situado en una zona tribal de Pakistán, según responsables locales.
Es el primer ataque de este tipo desde el discurso del presidente estadounidense Donald Trump, en agosto sobre Afganistán, en el que prometió presionar a Pakistán para que incremente la lucha contra el terrorismo.
El ataque tuvo lugar en un pueblo remoto de la agencia tribal de Kurram, fronteriza con Afganistán, donde se habían congregado al menos cinco combatientes talibanes paquistaníes, según responsables locales.
“El dron estadounidense lanzó dos misiles: al menos tres combatientes talibanes afganos murieron y dos resultaron heridos”, declaró un alto funcionario de Kurram a la AFP.
Su identidad no fue confirmada pero, según una fuente de los servicios de inteligencia en Kurram, uno de los muertos formaría parte de la red Haqani, aliada a los talibanes afganos.
Otros dos funcionarios locales confirmaron el ataque y su balance a la AFP e indicaron que el complejo había sido totalmente destruido.
El último ataque de este tipo se remonta a abril de 2017, cuando un dron mató a siete rebeldes en una zona tribal aislada del noroeste.
En 2016, un ataque estadounidense había matado al jefe de los talibanes afganos de la época, el molá Akhtar Mansur, en la provincia de Baluchistán, en el suroeste del país.
El primero de los más de 420 ataques estadounidenses con drones en Pakistán tuvo lugar en 2004, durante el primer mandato de George W. Bush. Pero fue bajo su sucesor Barack Obama cuando estos ataques se intensificaron considerablemente, antes de disminuir durante su segundo mandato.
En 2013, la ONG Amnistía Internacional consideró que este tipo de actos podrían ser calificados como crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos.




