Según las informaciones, los niños, de dos años, nacieron en la aldea de Odisha (este) unidos a la altura de la cabeza por los vasos sanguíneos y los tejidos cerebrales, una malformación inusual que solo ocurre en uno de cada 2,5 millones de nacimientos.

“Fue un trabajo de equipo de 40 médicos, 20 enfermeros y numerosos otros empleados médicos. Sin su ayuda, todo esto no habría sido posible”, declaró en un comunicado el hospital.
Uno de los cirujanos que participó en la operación indicó a la AFP que una de las principales dificultades reparar los agujeros que dejó la operación.
La mitad de los gemelos siameses llegan al mundo sin vida, mientras que la tasa de supervivencia del resto se sitúa entre el 5 y el 25%, según la página web del centro médico de la universidad de Maryland.