La tecnología que controla los cultivos a partir de imágenes tomadas por satélites

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El mundo ha perdido casi la mitad de su tierra cultivable por persona en los últimos 50 años, según el Banco Mundial. Mientras tanto la población no para de crecer y en 2050 alcanzará los 9.800 millones

El mundo

El mundo ha perdido casi la mitad de su tierra cultivable por persona en los últimos 50 años, según el Banco Mundial. Mientras tanto la población no para de crecer y en 2050 alcanzará los 9.800 millones de personas en el planeta, según Naciones Unidas. Para abastecer a todos los habitantes sin agotar los recursos, las explotaciones agríco­las han de ser más eficientes y aumentar la producción. La empresa polaca SatAgro procesa imágenes tomadas por satélites para que los agricultores maximicen el potencial de los cultivos y ahorren fertilizantes.

La agricultura de precisión supone el desembarco de las nuevas tecnologías en las tareas agrícolas. Para adentrarse en ella, el primer paso es tomar muestras del suelo que permitan saber los niveles de potasio, nitrógeno y fósforo del terreno. SatAgro, que se creó en 2013 gracias a la dotación de 98.000 euros de la Unión Europea, procesa las imágenes de los satélites de la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y operadores privados. “Las imágenes de las agencias europeas son en muchas ocasiones mejor que las americanas”, explica el creador de la compañía, Przemyslaw Zelazowski, en un viaje al que fue invitado EL PAÍS por la Comisión Europea. Con las fotografías, se calcula el índice de vegetación, es decir, registra los cambios en la fotosíntesis de las plantas gracias a la luz que reflejan por la clorofila. De esta forma, se puede saber si están sanas y verdes, o si, por el contrario, se encuentran estresadas por falta de agua.

A partir de esta información, la aplicación genera mapas que permiten a los agricultores saber qué dosis deben utilizar para sembrar, fumigar y fertilizar de manera precisa. “En esta zona hay un punto en el que se desarrolla peor el cultivo o bien por la calidad de la tierra o porque hay demasiada humedad”, comenta el jefe de Desarrollo de SatAgro, Krzysztof Stopa, mientras señala un área verde claro en uno de los mapas. Se encuentra en una de las plantaciones de la empresa Arenda en Charbielin, en el sudeste de Polonia en la frontera con la República Checa. La mayoría de sus sembrados, que ocupan 1.200 hectáreas, son de trigo de invierno, pero también cultiva maíz, colza o cebada.

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