Hillary Clinton saludando a una musulmana, Bernie Sanders convertido en un icono gay ultramusculado, e imágenes en favor de los derechos de la población afroamericana de Estados Unidos. Estos son tan sólo algunos de los anuncios en Facebook que están viendo la luz gracias a una investigación pública que se está llevando a cabo en el Congreso de los Estados Unidos y cuyos metadatos, la información relativa al pago de los anuncios y sus destinatarios, se ha desclasificado.
Según las informaciones preliminares de las que dispone la cámara, existen al menos 3.000 publicaciones de Facebook -y, al menos, otras tantas en Twitter e Instagram- desde cuentas vinculadas a Rusia que fueron vistas por más de 10 millones de votantes en Estados Unidos. Sin embargo, pese a lo abultado de los números, la campaña resultó en gran parte ineficiente ya que la mitad de esta propaganda llegó a los ordenadores y smartphones de los norteamericanos después del día de la votación, una cuarta parte de los anuncios nunca llegó a ver la luz por falta de desconocimiento en el sistema de pujas que maneja los anuncios de la herramienta.
Entre aquellos contenidos que han visto la luz y ya han sido desclasificados, una parte importante de los mismos no fueron correctamente segmentados o, simplemente, servían para generar grupos de militancia ante asuntos importantesen la campaña pero sin realizar ningún tipo de apología partidista.
Por el momento, los representantes demócratas del comité de inteligencia del congreso del Estados Unidos han hecho públicos una decena de estos anunciosjunto a sus metadatos, que nos permiten conocer la información sobre cuántas personas los vieron, cuánto dinero se gastó y a quién iban dirigidos.
Memes, imágenes épicas, llamamientos al patriotismo, grupos de falsa banderacreados ex profeso para mostrar la simpatía de Hillary Clinton por los musulmanes, creatividades con un estilo chusco, recogidas de firmas, eventos… Los anuncios rusos en las redes sociales han tomado formas muy distintas.
Sin embargo, existe un hilo conductor común, quien quiera que financiase estos anuncios durante la campaña y precampaña electoral, dejó atrás un rastro que situaría en Rusia a la mano ejecutora. Según se indica en los metadatos desclasificados por Facebook, el pago de todos estos anuncios se hizo en rublos, la moneda rusa, a través de la plataforma Qiwi, un monedero virtual también ruso.
Asimismo, también se evidencia que el operador de estos anuncios dominaba esta herramienta pero fue mucho menos preciso de lo que en un principio pretendía. De acuerdo con la propia compañía más de 100 millones de usuarios de la red social visualizaron alguno de estos anuncios pero la mayoría de estos no tuvieron ningún impacto en el resultado electoral.
Una ejecución deficiente
De acuerdo con el propio Facebook el sólo el 44% de los anuncios fueron vistos antes de los comicios presidenciales, mientras que el 56% de los mismos se visualizó después. Además, un cuarto de todas las creatividades y anuncios impulsados por los rusos nunca llegó a ver la luz. Un fenómeno que se explica por el sistema de pujas en la red social de Mark Zukerberg que hace que, los anuncios con una baja relevancia que cuentan con un escaso presupuesto pueden que nunca lleguen a aparecer.
Es más, según los propios datos de Facebook, la mitad de los anuncios durante esta campaña contaron con un presupuesto de menos de tres dólares y el 99% de los mismos contó con un presupuesto inferior a los mil dólares.
Sin embargo, pese a los posibles fallos que pudo cometer la mano tras esta campaña, tuvo un acierto importante: impactó en los estados clave para el actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Asimismo, sus publicaciones se encontraban segmentadas de forma detallada en función de los intereses de posibles votantes aunque, según la publicación de los casos hasta ahora desclasificados, esta no siempre fue la más precisa.




