EuropaPress.- La competición es implacable y no le importa tanto que un equipo juegue bien y haga más méritos que su rival, lo único que valora son los puntos y, después de dos partidos consecutivos sin sumar ninguno, el Eibar necesita conseguir los tres que hoy se ponen en liza para seguir manteniendo vivas sus aspiraciones europeas.
En una semana en la que después del choque de hoy ante el Villarreal también tendrá que rendir visita a un Deportivo al borde de un ataque de nervios, los armeros saben que la cita ante los castellonenses es la manija a la que deben asirse con fuerza para no perder más comba respecto a las plazas que tienen premio.
Las dos derrotas consecutivas sufridas frente al Barcelona y el Celta no han mermado la moral de los azulgranas, pero sí han provocado que se habra un hueco importante respecto a los puestos de privilegio y que se hayan visto relegados a la novena plaza tras ser superados por Celta y Betis, empatados a 35 puntos con los eibarreses.
Con el descenso a 16 puntos y, por lo tanto con el objetivo de la permanencia virtualmente guardado en su bolsillo, son este tipo de partidos los que determinarán si el Eibar puede seguir permitiéndose el lujo de aspirar a cruzar metas solo reservadas a equipos poderosos.
Y pese a haber tanto en juego, al técnico de Zaldibar no le va a quedar más remedio que rotar, porque los minutos acumulados y la tensión de cada partido comienzan a pasar factura.
Mendilibar no ha ofrecido la lista de convocados, por lo que, salvo los lesionados Sergi Enrich, Fran Rico y Ramis, el resto estará disponible para enfrentarse a los amarillos, incluido Fabián Orellana, que regresará al once tras cumplir un partido de sanción
Los ausentes y los presentes no son los únicos que pueden condicionar el choque. Para la hora del partido se esperan temperaturas muy frías y precipitaciones, que incluso podrían darse en forma de nieve, por lo que la climatología puede también resultar un factor determinante en un Ipurua que no acogerá ni mucho menos la mejor entrada de la temporada.
El Villarreal viaja con las dudas sembradas tras su eliminación copera y la sufrida la victoria lograda frente al Getafe, con la que puso fin a una racha de cinco partidos sin ganar a pesar de que el equipo sigue lejos de su mejor nivel de juego.
Para certificar una mejora sustancial, el equipo que entrena Javier Calleja necesita completar el resultado logrado ante los azules con los de los partidos de Eibar y Girona esta semana.
Para este encuentro, el Villarreal llega con las bajas habituales Bruno Soriano, Andrés Fernández y Nicola Sansone, a los que se suma la de Ruben Semedo en prisión y suspendido de empleo y sueldo, y a la que se añade la del lateral Jaume Costa, que vio la quinta tarjeta de su segundo ciclo ante el Getafe y está lesionado.
Por el contrario, Javier Calleja podrá contar con el defensa Álvaro González, que no pudo jugar por sanción en la jornada anterior. Con ello, la idea del técnico es introducir modificaciones respecto al encuentro anterior, en el que ya dio descanso a alguno de los fijos en el equipo.
Así, es muy factible el regreso al equipo titular de Mario Gaspar, Rodrigo Hernández y Pablo Fornals, que descansaron la jornada anterior. El preparador de la escuadra amarilla volverá a otorgar la responsabilidad de lograr los goles que conduzcan a su equipo al triunfo a la pareja formada por Carlos Bacca y Enes Ünal.




