Roma, (EFE).- La creciente resistencia a los antibióticos en animales y seres humanos hace que se necesiten más alternativas al uso de ese tipo de fármacos en la producción de alimentos, indicaron hoy a Efe distintos expertos.
El último estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre ese problema revela la presencia generalizada de resistencia a los antibióticos en 500.000 personas sospechosas de sufrir infecciones bacterianas en 22 países tanto ricos como pobres.
La mala utilización y el abuso de medicamentos antimicrobianos en la medicina y los sistemas alimentarios han contribuido al aumento de microbios que causan enfermedades y son resistentes a los fármacos usados tradicionalmente para combatirlas.
Ante la dificultad de tener otros productos médicos que curen a ese paciente o animal infectado, el jefe del Servicio Veterinario de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Juan Lubroth, llamó a “mejorar los sistemas de producción”.
Aseguró que se necesita más “educación, sensibilización y vigilancia para saber de dónde salen los ‘súperpatógenos’, poder cerrar el grifo a esa fuente de contaminación ambiental y asegurar una salud pública”.
El estudio de la OMS destaca algunos de los patógenos que más a menudo ofrecen resistencia como Escherichia coli y Salmonella, dos de las principales bacterias relacionadas con la alimentación (transmisibles de animales a humanos), y a las que se suman las del género Campylobacter.
Según Lubroth, se debería reducir el uso de los antibióticos, pero “buscando alternativas para el productor porque las pérdidas, a través de enfermedades y sin otro recurso para tratarlas, serían contraproducentes al hablar de seguridad alimentaria o bienestar animal”.
El científico de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) Ernesto Liebana consideró que se debe mejorar el sistema productivo y criar los animales de modo que “se mantengan sanos y no enfermen”.
En la Unión Europea (UE) se calcula que cada año mueren unas 25.000 personas por la resistencia a los antimicrobianos, mientras que en todo el mundo la cifra estimada está en 700.000 y, si no se toman medidas, podrían llegar a morir millones para 2050.
Los análisis de la EFSA indican que en los países europeos que usan más antimicrobianos (sobre todo en el sur y este de la UE) se encuentra una mayor resistencia a esos fármacos.
“Se evidencia que cada vez más hay una relación directa entre el uso (de antibióticos) y la resistencia en animales y seres humanos”, apuntó Liebana, que recomendó “establecer objetivos a los distintos niveles”, desde el ámbito nacional hasta en las granjas particulares, para disminuir su utilización.
Además, reclamó más ayudas a los inversores para que desarrollen alternativas que permitan sustituir esas sustancias por otras, con medidas como un marco regulatorio “más claro” para las empresas.



