Convendría que se fuera aprendiendo el nombre de esta marca: Hisense. Llevan operando en España desde 2009, pero hasta ahora ha sido uno de esos tapados, con un canal de ventas reducido (hasta este año sólo cubría el 20%), sin alardes publicitarios… poco conocidos. Pero, si les salen bien los planes, el pequeño gatito puede convertirse en un tigre.
La hoja de ruta española del que se proclama como mayor fabricante de televisores del mundo pasa por convertirse en el tercer vendedor más importante. El mercado del televisores en nuestro país está marcado por dos participantes muy fuertes, Samsung y LG, que se distribuyen más del 70%, un segundo nivel de marcas potentes, como Sony, Philips y, a distancia, Panasonic, y otras que muchas veces llegan de la mano de cadenas de distribución: Thomson, Grundig… En Hisense lo tienen claro; quieren colocarse detrás de las dos compañías coreanas (Samsung y LG). De hecho, algún mes del año pasado ya han estado ocupando esa posición.
En contra de lo que se pueda pensar, siguiendo la lógica de que los productos chinos son más baratos, Hisense no es una marca de precio bajo. Es cierto que tiene un catálogo amplio que incluye televisores de pocas pulgadas y por tanto más baratos, pero si se comparan sus precios con el mercado, están por encima de la media. Entre un 10 y un 15%, aproximadamente.



