(BBC Mundo).-El sonido de las mujeres preparando la yuca para comer es el ruido de fondo del amanecer diario en la aldea de Ipatse, en el territorio indígena del Alto Xingú, en la Amazonía brasileña.
Unas quinientas personas viven en esta aldea en medio del estado de Mato Grosso, en el centro de Brasil, en enormes casas de paja distribuidas en círculo alrededor de una enorme explanada, donde curiosamente hay dos porterías.
Además del fútbol mañanero con el que se entretienen los más jóvenes, las actividades vinculadas a la pesca y la preparación de la comida ocupan gran parte del día de los adultos.
Aunque sus habitantes viven de acuerdo a prácticas y rituales ancestrales, con vistosas danzas y pinturas sobre el cuerpo, las nuevas tecnologías también han llegado hasta este remoto lugar del Amazonas, de la mano de un generador que desde hace algunos años encienden cada noche, en cuanto se esconde el sol, para producir electricidad.
Eso le permite a las nuevas generaciones hacer cosas ajenas a la cultura tradicional como ver televisión o usar redes sociales, como Facebook, desde sus celulares.
Entre los aspectos positivos de la llegada de estas nuevas tecnologías, el líder de la aldea, Afukaka Kuikuro, destaca la información sobre lo que está pasando en el exterior a la que ahora tienen acceso.
“Cuando veo a los jóvenes y veo cómo se están conectando con el mundo exterior, veo que nos pueden contar lo que está pasando ahí afuera”, dijo.
Nos hablan “de los mineros, de los madereros, de las amenazas que se vienen… todo eso es bueno”, explicó.
Además, los jóvenes también están utilizando aparatos electrónicos para grabar y documentar su entorno, su modo de vida, sus canciones, sus rituales, su idioma, para mostrárselo a las generaciones futuras y al mundo exterior.
El líder cree que eso ayudará a preservar su identidad étnica. Pero existe preocupación sobre la influencia que la información del mundo exterior está ejerciendo sobre los jóvenes.




