Las inoportunas lesiones de James, un Falcao solitario pero con piel de tigre, y una Mina por explotar: Colombia dijo adiós a Rusia-2018 traicionada por los penales en los octavos de final, pero convencida de una cosecha por recoger.
Cuatro años después de su mejor presentación histórica en las Copas del Mundo, el seleccionado cafetero se quedó a las puertas de repetir la misma hazaña, esta vez con la suerte de espaldas en el dramático juicio del punto blanco.
Inglaterra se impuso 4-3 en los lanzamientos después de que Yerry Mina, ese superhéroe negro de los colombianos, marcara el 1-1 en el último segundo de los 90 minutos, una luz a la esperanza para los de Pekerman y bofetada para los Pross.
La selección de James, Falcao, Mina y 20 jugadores más volvió a ser esa fuerza de unión de un país polarizado y con dificultades diarias en cualquier nivel, siempre transmitiendo los más importantes valores para levantar a una sociedad: trabajo, unión y humildad.
Así lo mostró el combinado cafetero en los cuatro partidos que disputó en el Mundial, transitando por todos los estados del fútbol, desde el sufrimiento hasta la euforia.
“Con el corazón roto pero orgulloso de todo lo que hicimos en este Mundial. Orgulloso por este equipo, dejamos todo en la cancha por Colombia. Gracias a ustedes por el apoyo. Orgulloso de ser colombiano”, manifestó en sus redes sociales el ‘Tigre’ Falcao, de 32 años, símbolo y capitán del equipo en su anhelada primera Copa Mundial.




