Berlín,.- La visita de Estado a Alemania del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha puesto de evidencia las profundas diferencias persistentes, aunque el mandatario turco, que llegó a Berlín con la intención de normalizar las relaciones, la haya calificado de “muy exitosa, a pesar de las críticas”.
Tanto la canciller alemana, Angela Merkel, como el presidente, Frank-Walter Steinmeier, por un lado, y Erdogan, por el otro, destacaron las estrechas relaciones y trataron de subrayar los puntos en común y el interés en cooperar en cuestiones como la lucha contra el terrorismo, la crisis en Siria y la cuestión migratoria.
No obstante, Merkel destacó las “profundas diferencias” que mantiene su Gobierno con el turco en cuestiones como “el Estado de derecho” y la “libertad de prensa”, y le recordó al presidente a los alemanes detenidos en Turquía.
También Steinmeier expresó su preocupación durante una cena de gala ante 120 comensales por los ciudadanos alemanes detenidos por razones políticas en Turquía y “los periodistas turcos, sindicalistas, abogados, intelectuales y políticos que todavía se encuentran en prisión”.
El jefe de gobierno del estado federado de Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet, asimismo puso de manifiesto hoy en su reunión con Erdogan en Colonia su preocupación por la oleada de detenciones, también de ciudadanos alemanes, y las restricciones a la libertad religiosa y de expresión.
Erdogan, por su parte, defendió ante sus interlocutores alemanes la independencia de la Justicia turca y pidió una mayor colaboración por parte de Alemania a la hora de combatir movimientos como el del predicador Fethullah Gülen, al que Ankara atribuye la intentona golpista de julio de 2016, o el proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).
Tras su reunión ayer por la mañana con Steinmeier, su encuentro con Merkel y su posterior asistencia a la cena de gala, Erdogan se volvió a reunir esta mañana con la canciller, antes de partir hacia Colonia, donde inauguró la mayor mezquita de Alemania.



