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Selene Saavedra Román lleva 25 años viviendo en Estados Unidos, adonde llegó a los 3 años con sus padres, que no tenían documentación necesaria para ingresar legalmente al país. Nacida en Perú, se considera una ‘dreamer’ que desde 2012 participa en el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), promulgado por el Gobierno de Barack Obama, que la protege de la deportación y le otorga el derecho a trabajar, entre otros beneficios.
Si bien los beneficiarios de DACA podían solicitar un permiso de viaje en ciertas circunstancias y regresar a EE.UU. tras salir del país, bajo la Administración de Donald Trump las autoridades migratorias dejaron de aceptar estas solicitudes, y el permiso de reingreso ya no está disponible. Es por eso que cuando Saavedra Román encontró un nuevo trabajo como azafata en la aerolínea regional Mesa Airlines, indicó en su hoja de vuelo que no quería realizar vuelos internacionales.
No obstante, la asignaron a un vuelo con destino a México, y cuando mencionó a su nuevo empleador sus temores de que la salida de EE.UU. podría poner en peligro su estatus de DACA, le aseguraron que no tendría inconvenientes con el reingreso a EE.UU. Poco después de que Saavedra Román aterrizó en Houston (Texas) en un vuelo de vuelta desde México el 12 de febrero, fue detenida y permaneció bajo custodia casi seis semanas.
Este jueves la presidenta de la Asociación de Asistentes de Vuelo, Sara Nelson, lanzó una petición para que Saavedra Román sea liberada, y así la historia acaparó la atención de numerosos medios. También de Hillary Clinton, que compartió la petición en su cuenta de Twitter el viernes y calificó la situación de “horrible”. El mismo día, Saavedra Román fue puesta en libertad.





