(CNN) — Casi todos en el mundo de Donald Trump ahora son testigos potenciales.
Los demócratas de la Cámara de Representantes de Estados Unidos están estableciendo una vasta red a medida que ahondan su investigación en profundos aspectos de la vida personal, empresarial y política del presidente, con una impresionante solicitud de documentos de una lista de 81 personas, agencias y entidades.
Fueron tras la Organización Trump, los empleados de Trump, la campaña presidencial de Trump, el equipo de transición de Trump, el Comité de Toma de Posesión de Trump, la Casa Blanca de Trump y miembros del clan Trump.
La intención de la amplia ofensiva diseñada para acorralar al presidente, lanzada por el representante Jerry Nadler, el demócrata de Nueva Yorkm quien preside la Comisión Judicial de la Cámara, es clara. Los demócratas están considerando el caso de que Trump no está en condiciones de continuar en su trabajo.
“Nuestro objetivo es hacer que la administración se haga responsable por obstrucción de justicia, abuso de poder y corrupción”, dijo Nadler en el programa de CNN “Erin Burnett OutFront” el lunes.
“Nuestro objetivo es proteger el Estado de derecho en este país. Tenemos que averiguar qué está pasando y presentar un caso al pueblo estadounidense, y tenemos que revelarlo”.
Aunque los demócratas están convencidos de que pueden presentar un caso que desacredite a Trump, una muestra de lo sensible políticamente que es su búsqueda es que no están dispuestos a hablar sobre las opciones que tienen.
Si el remedio final para ese caso es el juicio político o la elección de 2020, en la que se les pedirá a los votantes que rechacen lo que los demócratas ya califican como una presidencia históricamente corrupta, es una decisión para el futuro.
“Esta no es una audiencia previa al juicio político”, dijo Nadler. “Si vamos a hacer algo, tenemos que tener una prueba”.
Avanzar con cuidado
Para los demócratas, en este momento es política básica no calificar sus investigaciones de impulso rumbo a la destitución. Hacerlo sería un regalo al Partido Republicano, que afirma que el arreglo ya está en marcha: algo que los republicanos ya están diciendo, además de argumentar que los demócratas están tratando de revertir una elección presidencial y que las investigaciones constantes son un caso clásico de extralimitación del Congreso.
“Ahora están hurgando en cada parte de su vida. En Estados Unidos, investigamos delitos. No investigamos a las personas”, dijo Rob Astorino, un destacado partidario de Trump, el lunes por la noche en CNN.
Para desactivar tales afirmaciones, la postura demócrata es que la mayoría simplemente cumple con el deber de controlar a un presidente que rompe las normas.
“Hacer algo menos sería un incumplimiento de nuestras obligaciones para ejercer nuestra supervisión”, dijo el lunes la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.
Tal vez los demócratas no presenten delitos por parte de Trump que cumplan con el umbral de impugnación constitucional de “delitos graves y delitos menores”.
O los líderes demócratas, sintiendo que el Partido Republicano nunca abandonará a su presidente, podrían llegar a la conclusión de que un frustrado esfuerzo por destituir a Trump en un juicio en el Senado podría dañar sus perspectivas políticas más que las de él en 2020.
Pero la sombra de un proceso de juicio político potencial nunca pasará, dado el uso de Nadler de términos como “abuso de poder” y “obstrucción”, delitos por los cuales presidentes se han enfrentado a investigaciones de juicio político dos veces en los últimos 50 años.
Y Nadler, como presidente de la Comisión de Justicia, presidiría cualquier eventual proceso de juicio político, que probablemente se basaría en evidencia que sus investigadores ahora están buscando desenterrar.





