Salud

No lavarse las manos tras ir al baño es más peligroso que comer carne cruda Miguel Artime

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Se me ocurren múltiples razones por las que nadie debería comer carne cruda. Una de ellas la traté recientemente y tiene que ver con un parásito temible, el Toxoplasma gondii. Obviamente la lista de patógenos asociados a la falta de higiene es mucho más larga, y en ella figura en una posición privilegiada, una enterobacteria fecal sobre la que se habla regularmente: la Escherichia coli.

Yahoo.- Se me ocurren múltiples razones por las que nadie debería comer carne cruda. Una de ellas la traté recientemente y tiene que ver con un parásito temible, el Toxoplasma gondii. Obviamente la lista de patógenos asociados a la falta de higiene es mucho más larga, y en ella figura en una posición privilegiada, una enterobacteria fecal sobre la que se habla regularmente: la Escherichia coli.

Este microorganismo habitante de nuestro tracto intestinal está prácticamente omnipresente en nuestro entorno (vigila tu carrito de la compra, tu estropajo o tu teclado) .

¿Pero sabías que algunas cepas de esta bacteria coliforme están desarrollando resistencia a los antibióticos? Este es el caso de la ESBL-E. coli, el prefijo “ESBL” hace referencia a cierta enzima producida por esta bacteria fecal, a la que llaman “betalactamasa de espectro extendido” que dificulta el tratamiento de la E.coli con antibióticos.

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Por alguna razón, la ESBL-E-coli, que provoca infecciones del sistema circulatorio, está aumentando su presencia de forma alarmante en algunos países de nuestro entorno, como por ejemplo Inglaterra, donde provoca más de 4.000 casos anuales de infección sanguínea (el 10% de los 40.000 casos de infección por E.coli). Por lo que puedo leer, el peligro es especialmente alto entre los mayores que comparten residencia de la tercera edad.

Esta bacteria resistente a antibióticos puede alcanzar nuestro flujo sangúineo por dos vías principales: mediante la manipulación de productos de origen animal, o bien de persona a persona por contacto físico (algo que hasta ahora desconocíamos). Para descubrir cuál de estas formas de contagio es la preeminente, y por tanto está detrás del repunte de casos de contagio por ESBL-E.coi, un equipo de investigadores británico del Servicio Nacional de Infecciones acaba de realizar un trabajo muy interesante cuyas conclusiones se han publicado en la prestigiosa revista médica The Lancet.

Para el estudio, los investigadores analizaron muestras de carne de ternera, cerdo y pollo en busca de de E.coli resistente a antibióticos. Luego se compararon los resultados con muestras extraídas en heces y sangre de humano, así como en aguas residuales de la red de alcantarillado.

Lo que descubrieron es que las bacterias procedentes de los humanos y su entorno eran muy similares entre sí, pero muy diferentes de las encontradas en los animales lo cual indica que hay poco cruzamiento de ESBL-E-coli entre animales y humanos. La gran mayoría de las cepas que provocan infecciones humanas no se adquieren por comer pollo ni ninguna otra cosa de la cadena alimenticia.

¿Cómo acaban esas bacterias en nuestro sistema circulatorio? ¡Prepárate para una noticia desagradable! La forma más probable es por contacto con partículas fecales directas entre humanos, es decir por ruta fecal-oral. (Espero que no haga falta explicar esto último).

¿La buena noticia? Seguro que podéis imaginarla, evitar estos contagios es tan sencillo como conocido: hay que lavarse las manos de forma apropiada después de cada visita al retrete “por causas mayores”.

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