EFE.- El fuerte impacto de la pandemia de covid-19, la grave crisis económica, los largos apagones y la escasez de productos básicos y medicinas generaron este 2021 en Cuba las mayores protestas contra el gobierno en más de seis décadas con la revolución en el poder.
Miles de cubanos salieron a las calles el pasado 11 de julio (11J) en La Habana y otras ciudades para protestar al grito de “¡Libertad!”, “Patria y Vida” y distintas consignas antigubernamentales, en una jornada inédita que se saldó con centenares de detenciones y un muerto.
A esas manifestaciones, que incluyeron marchas pacíficas, enfrentamientos con la policía y saqueos puntuales en comercios de algunas localidades, siguió una ola de arrestos de participantes y personas críticas con el gobierno, desde ciudadanos anónimos hasta artistas, activistas, opositores y periodistas independientes, en algunos casos en sus propios domicilios.
Organizaciones y activistas independientes calculan en más de medio millar los detenidos tras las protestas del 11 de julio, de los cuales la mayoría permanecen en prisión -a la espera de cargos y juicios, con peticiones fiscales de hasta 30 años de cárcel- y otros han sido liberados.
Instituciones como la Unión Europea (UE), las ONG Amnistía Internacional y Human Rights Watch, y el gobierno de Estados Unidos han condenado estos arrestos e instado al gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel a liberar a los detenidos.
San Antonio de los Baños, una ciudad a 35 kilómetros al suroeste de La Habana, se convirtió en la chispa que hizo brotar espontáneas manifestaciones al mediodía de aquel domingo del cálido julio cubano.
Su difusión a través de las redes sociales contribuyó a que se propagaran las protestas a zonas como las orientales Santiago de Cuba y Holguín, las occidentales Alquízar y Güira de Melena, y las capitales provinciales de Camagüey, Matanzas, Ciego de Ávila y Villa Clara, entre otras ciudades, aunque las principales tuvieron lugar en La Habana.
Una de las protestas más multitudinarias tuvo como escenario el espacio frente al Capitolio habanero -sede de la Asamblea Nacional (Parlamento unicameral), donde llegaron a congregarse unas 2.000 personas, que cuando se dirigían por el Paseo del Prado en dirección a la emblemática avenida Malecón fueron bloqueadas por militares y se dispersaron.
Unas horas después del inicio de las manifestaciones el servicio de internet en los móviles fue cortado y las llamadas comenzaron a mostrar inestabilidad.
En la céntrica arteria 23 de la capital se concentró un grupo de jóvenes, con el dramaturgo Yunior García Aguilera a la cabeza, ante el Instituto Cubano de Radio y Televisión y realizó una sentada que acabó en disputas verbales con trabajadores y partidarios del Gobierno, y la detención violenta de los protestantes.








