Madrid, 16 Ago (EUROPA PRESS) -.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha analizado 72 natillas diferentes que se venden en los supermercados y ha declarado que una de cada cinco es una mala elección.
En concreto, según la Escala Saludable de la OCU, 15 de los 72 flanes elegidos eran una mala elección. Esto se debe a la excesiva adición de azúcar, normalmente en forma de jarabes como el jarabe de glucosa, que supone 26 gramos (unos 6 azúcares) en un paquete de 100 gramos. Otra causa es el exceso de aditivos, y no es raro que algunos productos contengan una docena o más de aditivos.
Ambos son habituales en el queso y las natillas aromatizadas, como las de café, chocolate, vainilla y dulce de leche. De hecho, sólo dos tipos de flan reciben buenas calificaciones: el flan de huevo Consem y el flan de huevo Reina al baño maría. Los 55 flanes restantes son sólo aceptables, con un aporte medio de 132 calorías por cada 100 gramos.
Asimismo, de los 72 flanes analizados, sólo cinco utilizan un mínimo de los ingredientes tradicionales: leche, huevos y azúcar. Otros utilizan grandes cantidades de sirope en lugar de azúcar, u omiten los huevos por completo, como en el caso de las natillas aromatizadas y las natillas de queso. También es habitual el uso de aditivos, y según la revista ‘Salud’ de la OCU de agosto, sólo hay 14 natillas sin aditivos.
En definitiva, como ocurre con otros postres dulces de supermercado, la OCU recomienda que el flan sólo se consuma de forma ocasional. Recurrir a flanes azucarados en lugar de azúcar no es la solución. Además, hay que dar preferencia a las porciones pequeñas de 100 gramos frente a las más grandes, de hasta 160 gramos. Por último, ya existen natillas sin aditivos, pero es aconsejable evitarlos en la medida de lo posible.
Según un estudio de la OCU, las marcas blancas cuestan menos de la mitad que las tradicionales.
En definitiva, como ocurre con otros postres dulces de supermercado, la OCU recomienda comer flanes sólo de vez en cuando. Además, a la hora de consumirlos, hay que dar preferencia a los paquetes pequeños de 100 gramos frente a los más grandes, de hasta 160 gramos. Por último, hay que evitar en la medida de lo posible los aditivos.