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Las crisis del COD

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Las crisis son el desenlace de una acumulación de déficits, errores y problemas sin resolver.

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Las crisis son el desenlace de una acumulación de déficits, errores y problemas sin resolver. Además, como ocurre con el Comité Olímpico Dominicano (COD), son producto de las decisiones y los intereses de los actores internos y externos en cada etapa de la vida de esa institución.

Tras el feroz asalto a su dirección por la fracción conformada por el exministro de deportes Francisco Camacho y Luis Chanlatte, su actual secretario general, el COD ha visto agudizarse su crisis, la cual —durante muchos años— fue manejada con tino por Luisin Mejía durante las gestiones que lideró, conciliando intereses y aspiraciones en aras de preservar la institucionalidad y el buen nombre del movimiento olímpico y el deporte dominicano.

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Como caballero, Luisín Mejía honrando un acuerdo, cedió la presidencia del COD al primer vicepresidente del comité ejecutivo, Antonio Acosta Coletto (Colín), quien fue su secretario general.

Colín y Gilberto García, sin la experiencia, el saber hacer y el estilo de Luisín, se esforzaron en dar continuidad a sus planes y proyectos: el relanzamiento del albergue olímpico, la reforma y modernización de los estatutos para adaptarlos a la Carta Olímpica, el deslinde y la regularización del derecho de propiedad del inmueble que alberga la sede ubicada en el sector de La Esperilla y la sostenibilidad del canal de televisión «Colindo TV», la Gala Olímpica, entre otros.

Se esforzaron en brindar facilidades a las federaciones y a los atletas, mediante convenios celebrados con la Omsa, los Comedores Económicos, el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, el Infotep y otras instituciones del ámbito público y privado, y en sanear las finanzas de la institución en medio del estrangulamiento impuesto desde el Miderec y una brutal campaña de descrédito en los medios de comunicación.

El comité ejecutivo encabezado por Colín y Gilberto García dejó adelantadas las gestiones ante el CEA-Bienes Nacionales, de un terreno en la vieja carretera Mella, para construir el club del Comité Olímpico Dominicano y las federaciones deportivas nacionales.

Esos planes y proyectos quedaron truncos al pasar la dirección del COD a manos de una coalición de fuerzas que a »capa y espada» se impuso en su asamblea general eleccionaria, utilizando todos los medios y recursos que no es posible imaginar en el ámbito olímpico, en el que se supone debe primar el «juego limpio».

La plancha encabezada por Colín y Gilberto, por respeto a la Comisión Electoral, decidió no impugnar y entregar la dirección a los »vencedores» quienes, contrario a la tradición y formalidades establecidas, tomaron el control del COD de manera compulsiva.

Lo que vino después, incluyendo la suspensión de cinco Federaciones Nacionales y la intolerancia que condujo a la renuncia de la mitad de los miembros del Comité Ejecutivo, es otra historia.

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