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París.- La política de ultraderecha francesa Marine Le Pen, inhabilitada para las presidenciales de 2027 por una condena por corrupción, sacó a relucir su instinto en un mitin en París, que tuvo su respuesta en una contramanifestación de una izquierda dividida que no logró la movilización que esperaba.
En un tono combativo y retador, Le Pen aseguró que no se rendirá e insistió en “las mentiras, las calumnias y los procesos falsos” de los que denunció ser víctima.
“Querían sacarme de la vida política y sin posibilidad de recurso”, denunció Le Pen, en referencia a la ejecución inmediata de la inhabilitación para un cargo público durante cinco años, que espera ver reducida en una apelación que se decidirá en 2026, antes de los comicios de 2027 para los cuales, según los sondeos, es la favorita.
Tras recibir los mensajes de apoyo por vídeo de figuras ultraderechistas como el presidente argentino, Javier Milei; el vicepresidente italiano Matteo Salvini; el primer ministro húngaro, Viktor Orban, y el líder del español Vox, Santiago Abascal, Marine Le Pen arremetió contra “la brutalidad” de la UE y el sesgo de la Fiscalía francesa.
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Para ilustrar la injusticia que denuncia, Le Pen llegó a citar a Martin Luther King, el pastor afroamericano defensor de los derechos civiles asesinado en 1968 por un segregacionista blanco.
Antes de la intervención de la líder de Agrupación Nacional, fue el turno de su delfín, Jordan Bardella, a quien se señala como el candidato más probable del partido a las elecciones si el recurso de Le Pen no prospera.
Bardella, quien se esforzó por mostrar lealtad a su mentora y evitó hablar de cualquier tipo de sucesión, consideró que el 31 de marzo, cuando se anunció la condena, fue “un día negro en la historia de Francia” y sostuvo que fue “la democracia” la que resultó “ejecutada”.
Ante menos de los 10.000 seguidores esperados, el número 2 del RN rivalizó en popularidad con Marion Maréchal, la díscola sobrina de Le Pen cuyo nombre fue coreado por muchos militantes.
Maréchal, figura del nacional-catolicismo francés, se ha acercado al partido de su tía después de haberse ido en 2022 al del rival ultra Éric Zemmour, con quien rompió el año pasado.
A unos cinco kilómetros de la plaza Vauban, miles de manifestantes progresistas acudieron en la plaza de la República a una protesta en defensa del Estado de derecho convocada por la principal fuerza de izquierda del país, La Francia Insumisa (LFI), y apoyada por los Verdes. La afluencia -se estima en menos de 5.000- fue menor a la esperada, en parte porque ni el Partido Socialista (PS) ni el Comunista (PCF) respaldaron la concentración, argumentando que no querían politizar un asunto judicial.
El coordinador del LFI, Manuel Bompard, y la líder del partido en la Asamblea Nacional, Mathilde Panot, advirtieron que el RN es “violento y peligroso” y adelantaron que la de hoy será la primera de varias protestas contra la ultraderecha.
Al norte de París, en la Ciudad del Cine de Saint-Denis, el partido del presidente francés, Emmanuel Macron, Renacimiento, celebró otro mitin, que ya estaba previsto desde febrero, antes de conocerse la sentencia contra Le Pen.
El discurso principal lo realizó el líder del partido, el diputado y exprimer ministro Gabriel Attal, quien defendió la condena a Le Pen en términos muy duros- “Si robas, pagas. Sobre todo cuando uno es un responsable político”.
Attal, exministro de Educación, se indignó por la comparación que la propia Le Pen hizo de su caso con el proceso que sufrió el opositor ruso Alexéi Navalni, fallecido en 2024 en una prisión de Siberia.
“Ella no es para nada Navalni, es más bien el peón de sus verdugos”, atacó Attal, en referencia a la buena relación que ha tenido Le Pen con el presidente ruso, Vladímir Putin, al que la oposición rusa responsabilizó de la muerte de su líder.








