Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.
¿Es la tecnología infalible? Sabemos que no, pero persistimos en perfeccionarla y emplearla en cada ámbito concebible. ¿Es la inteligencia artificial la respuesta a la tecnología falible? Mucho menos, porque, al final del día, la IA es tecnología y, por definición, sujeta a errores y vulnerabilidades.
A pesar de sus claros defectos, el mundo actual depende cada vez más de la tecnología, y todo parece marchar bien… hasta que surge un fallo.
Recientemente, se ha visto un caso tan interesante como polémico que nos debería hacer reflexionar sobre toda esta tecnología que nos rodea, nuestra incesante dependencia y el rumbo que seguimos.
El escenario es Wimbledon, uno de los torneos de tenis profesionales más tradicionales y rigurosos, el tercero de los cuatro que componen el codiciado Grand Slam. Las protagonistas, dos mujeres que disputaban un partido en la cuarta ronda: la británica Sonay Kartal y la rusa Anastasia Pavlyuchenkova.
En el primer set de ese partido, con el marcador 4 a 4, Kartal realizó un tiro que resultó en que la bola se salió de las líneas de la cancha, lo que constituye un error no forzado que se traduce en un punto para la oponente.
Problema: en la edición 2025 de Wimbledon no hay jueces de línea humanos, sino un sistema llamado HawkEye, que es el que determina si una bola se salió de las líneas o no.
A pesar de que fue evidente que el tiro de Kartal se salió, lo que se conoce como “out” en lenguaje de tenis, HawkEye no reaccionó y simplemente lo dejó pasar. El juez de silla, que sí es humano, prefirió repetir la jugada antes que invalidar al sistema, causando que Pavlyuchenkova perdiera el punto.
Esto, por supuesto, generó gran indignación y controversia, con Pavlyuchenkova acusando de favoritismo hacia la británica (Wimbledon se celebra en Inglaterra). Eventualmente, la rusa ganó, pero el incidente plantea interrogantes y oportunidades de reflexión.
De entrada, ¿es correcta la decisión de Wimbledon de prescindir de los jueces de línea? Es curioso que se le dé prioridad a un sistema como HawkEye por encima de un sistema de video 360 grados que permitiría revisar las jugadas. Se hubiese evitado repetir el punto de esta manera.
Luego está la cuestión evidente para todos: la IA, aun cuando los grandes de la industria se empeñen en negarlo, NOS ESTÁ QUITANDO EL TRABAJO. Wimbledon es solo un ejemplo reciente, pero no es aislado: en la práctica, lo vemos en todas partes. Es fácil pensar que eso es cosa de los gringos o de los europeos, pero ese fenómeno, tarde o temprano, llegará por estos lares.
Prueba de la magnitud del desastre laboral que se avecina es que ya vemos a gente como Andy Jassy, CEO de Amazon, admitiendo que la IA reducirá la cantidad de personas que realizan algunos de los trabajos que se automatizarán. Otros, como el CEO de Ford, Jim Farley, son más directos al advertir que la IA está dejando atrás a mucha gente y recordar que los trabajadores humanos son el pilar principal de la sociedad. Ante esta situación, Farley dice que las compañías necesitan un plan, y no se equivoca.
¿De verdad nos vamos a dejar arrastrar a la nada por una tecnología que, lejos de resolver, destruye, y que además contamina el planeta? Es para pensarlo.
Muestra de que los humanos no somos nada ante los amos y dueños de la industria tecnológica: en el caso Wimbledon, el fallo no ha sido de HawkEye en ningún momento. Inicialmente se atribuyó a un “error de operador” que resultó en el apagado de una función vital. Como esto no convenció, ahora se le echa la culpa a un recogepelotas. ¿Qué les parece?
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