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Hoy me implantan un marcapasos. El médico me dio muchas explicaciones, pero la que más me gustó fue cuando dijo que un corazón, cuando se desborda de amor, hay que ayudarlo a seguir latiendo.
De ahora en adelante, mis sístoles y diástoles tendrán más vigor, podré abrazar con más intensidad y cuando ame, que sucede a diario, no temeré desbordarme.
Un marcapasos es un punto importante en la vida, en mi caso, con los años que tengo, es una garantía, ya superé un cáncer, varias neumonías, me faltaba el corazón y avisó a tiempo.
No tengo miedo, aunque debo confesar que un poco nervioso porque me dan pánico los hospitales y ver sangre me hace perder la compostura, las agujas me horrorizan, y cuando los médicos empiezan a hablar en su jerga técnica me hiela la sangre y se me seca la boca.
Lo escuché hablar de lo altos que estaban los dímeros y aunque no entendí por la cara que puso me alarme un poco y luego subió la dosis del elixir (no pregunten qué es esto) obedezco.
Esto de morirse a plazos supongo que tiene sus encantos, porque cada vez que voy al médico es aplazar mi final, una curita por aquí, una inyección por allá, que me toman la tensión, me miden el azúcar, que si la respiración está normal, etc., todo eso me descompone y ahora con tantos inventos para mantenernos vivos, chequeo de la próstata (ya no tengo) que si te meten un cable por la boca y otro por atrás….ofrezco, pero todo sea por vivir un poco más y festejar con quienes amamos
Cuando el doctor me habló del dispositivo médico que regularía mi corazón con impulsos eléctricos, me sentí bienvenido a la modernidad.
Tal vez mi modo de amar cambiaría, me dije.
Ahora ABRAZARÍA con más fuerza. Mi energía se multiplicaría. Me alegré. Mis hijos, mi esposa y, puedo decir, que toda mi familia y amigos se involucraron en el proceso. Entré a formar parte de los mimados.
Algunos amigos se excedieron enviándome ricas sopas, dulces, cartas, correos emotivos. Sospeché que me estaban despidiendo, pero me encantó el derroche de amor y hasta exageré un poco mi aparente malestar para triplicar las atenciones.
Nada como sentirse mimado, acurrucado, rodeado de palabras dulces, emotivas declaraciones de amor y desde ya comenzaré a hacer planes para no morirme nunca.
Insisto en mi frase favorita, que mi entrada a la eternidad sea bailando y celebrando lo vivido y gracias por todo.
De ahí en adelante que mi Dios se ocupe……seguro me irá mejor.
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