Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.
WASHINGTON (AP) — Estados Unidos refuerza su presencia naval cerca de Venezuela para combatir la amenaza de los cárteles de la droga latinoamericanos. La llegada de más barcos la próxima semana avivará, sin duda, especulaciones entre los venezolanos, su gobierno y la oposición.
El gobierno estadounidense no ha dado indicios de planear incursiones terrestres con los más de 4.000 efectivos desplegados. Analistas y funcionarios, actuales y anteriores, no ven posibilidad de invasión en Venezuela.
Aun así, el despliegue domina la conversación en Venezuela, donde se propaga una supuesta amenaza de invasión desde las redes sociales y la televisora estatal.
El gobierno ha aprovechado la especulación para un llamado a la población, principalmente a su disminuida base, a alistarse en una milicia. La oposición vuelve a presentar las acciones de Washington como señal del fin del gobierno del presidente Nicolás Maduro.
Después de la confirmación, la semana pasada, del despliegue de tres destructores estadounidenses Aegis con misiles guiados, esa presencia militar podría ampliarse. Tres barcos de asalto anfibio — una fuerza que incluye más de 4.000 marinos e infantes de Marina — entrarían en aguas latinoamericanas la próxima semana, según un funcionario de defensa, quien habló bajo condición de anonimato para discutir las operaciones en curso.
A continuación, lo que hay que saber sobre la situación:
El almirante Daryl Caudle, el nuevo jefe de operaciones navales de la Marina, dijo a reporteros el jueves que los barcos estadounidenses se dirigen a aguas sudamericanas para apoyar “operaciones y misiones venezolanas” relacionadas con los cárteles de la droga. No especificó el destino exacto.
En declaraciones en una base naval en Norfolk, Virginia, Caudle mencionó la preocupación de que algunos venezolanos estén involucrados en grandes operaciones de tráfico de drogas. Se negó a ofrecer detalles sobre los objetivos militares, aduciendo que gran parte de esa información es clasificada.
Caudle indicó que su trabajo es proporcionar fuerzas navales a los comandantes militares, lo que a su vez da “opciones al presidente y al secretario de Defensa”.
El despliegue se produce después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, presionara para usar al ejército para frenar a los cárteles, a quienes culpa de la entrada de fentanilo y otras drogas ilegales en las comunidades del país y de perpetuar la violencia en algunas de sus ciudades.
En febrero, Trump designó a las bandas Tren de Aragua de Venezuela, MS-13 de El Salvador y a otras seis asentadas en México como organizaciones terroristas extranjeras, resaltando sus conexiones y actividades internacionales, que incluyen narcotráfico, contrabando de migrantes y violentas ofensivas para ampliar el territorio controlado.
Christopher Sabatini, investigador del Chatham House en Londres, señaló que el despliegue, la designación del Tren de Aragua y el reciente aumento de la recompensa por Maduro son parte de la estrategia de la Casa Blanca de hacer “todo el ruido posible” para satisfacer a los opositores venezolanos, muchos seguidores de Trump, y para “asustar” a los altos funcionarios del gobierno para que deserten.
Agregó que “no hay realismo sobre la probabilidad de una invasión real”.
Cuando un conductor de la cadena estatal preguntó a Maduro su opinión sobre “estos cantos de sirena sobre una flota de marines que viene a terminar” con su gobierno, el presidente dijo que más del 90% de los venezolanos rechazan los “anuncios y amenazas del gobierno de Estados Unidos”.
“Los venezolanos estamos en nuestra ley, y esta tierra no la toca nadie”, agregó el presidente en su programa televisivo semanal.
Maduro rechazó las acusaciones de tráfico de drogas de Estados Unidos, insistiendo en que su país, a diferencia de la vecina Colombia, está libre de cultivos de hoja de coca y de producción de cocaína. Sugirió que los delitos relacionados con el narcotráfico son las acusaciones de turno de la Casa Blanca.
Según el mandatario, la narrativa ha cambiado; ya no se acusa a quienes quieren destruir de ser comunistas, como en la época de la Unión Soviética, ni de terrorismo como con Irak, Afganistán y Libia, sino que ahora se enfoca en el tráfico de drogas.
El embajador de Venezuela ante Naciones Unidas, Samuel Moncada, se reunió el jueves con el secretario general de la entidad, António Guterres, y le pidió que inste a la Casa Blanca a detener “todas sus acciones hostiles y amenazas” y a respetar la soberanía e integridad territorial de su país.
El anuncio del despliegue estadounidense llevó a Maduro a pedir a los venezolanos que se unan a una milicia voluntaria, destinada a ayudar a las fuerzas armadas en caso de ataque. Sus miembros organizaron jornadas de inscripción durante el fin de semana, que Maduro describió como exitosas, sin ofrecer datos sobre reclutamientos.
El gobierno ha programado eventos de alistamiento para el viernes y sábado.
El partido gobernante afirma que la milicia tiene más de 4,5 millones de miembros, pero es una cifra exagerada porque el apoyo al gobierno ha caído en picado, y millones de personas, incluyendo partidarios de Maduro, han migrado en busca de mejores condiciones de vida.
La cifra contrasta con los resultados de las elecciones presidenciales del año pasado, que las autoridades electorales leales al partido gobernante dijeron que Maduro ganó, a pesar de la evidencia en contrario. Las autoridades electorales afirmaron que el presidente recibió 6,4 millones de votos, mientras que hojas de conteo detalladas publicadas por la oposición mostraron que perdió los comicios con 3,4 millones de votos.
La líder opositora María Corina Machado, cuyo representante Edmundo González es reconocido por Estados Unidos y otras naciones como el ganador legítimo de las elecciones de 2024, apareció en Fox News tras el anuncio y agradeció a las autoridades del gobierno de Trump por adoptar “el enfoque correcto, con valentía y claridad, hacia la empresa criminal que se ha apoderado” de Venezuela.
“Ha llegado el momento del cambio”, sostuvo Machado.
En un mensaje en la red social X, Machado afirmó que los venezolanos “desobedecieron” al gobierno al no presentarse a la campaña de reclutamiento de la milicia el fin de semana pasado.
“Las plazas vacías de toda Venezuela hoy anuncian el futuro que se aproxima”, escribió.
Pero esa promesa no es nueva para los venezolanos.
Sabatini criticó a los líderes opositores por “manipular cínicamente las esperanzas de la gente” y “caer en la trampa de que una invasión es inminente”.
“Simplemente, se han quedado estancados”, apuntó Sabatini refiriéndose a la incapacidad de la facción para movilizar a su base desde las elecciones presidenciales. “Esta es una nueva oportunidad que están tratando de aprovechar”.
___
García Cano informó desde Ciudad de México. El periodista de The Associated Press Ben Finley en Norfolk, Virginia, contribuyó a este despacho.
___
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
Agregar Comentario