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Todo lo que necesitas saber para llevar una corbata

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Uno de los accesorios masculinos con mayor impacto en la vestimenta, capaz de transformar la imagen y proyectar elegancia con autoridad, es la corbata.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

Si la corbata es demasiado corta, larga, ancha o delgada, restará elegancia. Su longitud correcta debe alcanzar el borde de la cintura del pantalón. Un nudo inapropiado para el cuello de la camisa puede estropear el atuendo.

Uno de los accesorios masculinos con mayor impacto en la vestimenta, capaz de transformar la imagen y proyectar elegancia con autoridad, es la corbata.

Su formalidad y las normas de etiqueta le otorgan un lugar destacado en el guardarropa masculino. Con origen militar, floreció en las primeras décadas del siglo pasado, y la variedad de telas, texturas y nudos han marcado su historia moderna.

Los primeros vestigios se remontan a tiempos antiguos, con propósitos diversos. Las primeras imágenes conocidas datan del siglo III, en la época del emperador chino Qin Shi, donde se representan guerreros con un fular al cuello en su tumba.

En el siglo XVII, se popularizaron durante la Guerra de los Treinta Años en Europa (1618-1648). Se dice que las mujeres de los mercenarios o guerreros croatas al servicio del ejército francés, anudaban un pañuelo rojo al cuello como parte de su uniforme, simbolizando amor, fidelidad y lealtad. A los franceses les agradó este detalle y lo adoptaron, llamándolo “Cravate”, en honor a los croatas.

Fue en la Corte de Luis XIV, el famoso rey francés (el Rey Sol), donde su uso se extendió, ya que el rey se declaró admirador del lazo en el cuello, considerándolo elegante. Así, pasó de ser un accesorio militar a uno de la moda formal masculina.

Para la nobleza francesa, no solo era un accesorio práctico y elegante, sino también un símbolo de estatus. Empezaron a aparecer modelos más ornamentados, con encajes y telas finas, lo que marcó su evolución hacia un accesorio de moda.

Con la llegada del Siglo XIX y la gran Revolución de la Moda Masculina, la corbata comenzó a adquirir formas más similares a las actuales. En la época victoriana, los caballeros usaban diferentes tipos de cuellos y pañuelos anudados, que poco a poco fueron refinando su diseño.

La aparición del “nudo Windsor” a principios del siglo XX marcó un punto de inflexión en el uso de la corbata como parte esencial del vestuario en la imagen masculina empresarial y formal.

Recordemos que el escritor irlandés Oscar Wilde (conocido por su impecable estilo) resalta en la comedia “Una mujer sin importancia” el uso de la corbata como un accesorio importante en la imagen de un hombre formal y elegante.

Jess Langford es el creador de la corbata moderna, al cortar la tela en diagonal y realizar hasta siete pliegues para darle forma y consistencia. Langsdorf popularizó, en la década de los años 20, el uso de la corbata en cualquier clima, no solo para proteger el cuello del frío. En los años 20 y 30, las corbatas anchas y llamativas con diseños geométricos y combinaciones de colores fueron un símbolo de estilo y sensación popular.

En la Segunda Guerra Mundial, los diseños más discretos y sobrios predominaron, marcando la época. Generaciones han usado nudos de corbata según sus creadores: el inglés o nudo Windsor, el italiano y el español. En los años 60 y 70, surgieron las corbatas delgadas llamadas “skinny ties”, reflejo de la tendencia minimalista de la moda juvenil.

Hoy en día, la corbata ha trascendido su función como accesorio formal, integrándose en el vestuario casual y de oficina, donde los diseñadores contemporáneos juegan con una amplia variedad de materiales, complementando el look perfecto y funcional en sus diseños, muchos de ellos atemporales. Las de mejor calidad suelen ser las elaboradas 100% en seda.

Estilo

Muchos famosos han forjado su estilo con el uso de la corbata, acumulando colecciones con colores y diseños singulares que los han distinguido, e incluso creando su propio nudo y estilo. Como todo complemento de moda, las corbatas tienen sus normas de etiqueta.

Considerada un accesorio formal, ya sea en un código casual o de gala para un evento, la corbata añade un toque de formalidad a la mayoría de los atuendos, sin que la formalidad implique elegancia. Llevar bien una corbata requiere cumplir un sencillo ‘protocolo’ para no desentonar. Una corbata mal puesta o inadecuada puede arruinar el ‘look’ y dar una imagen errónea.

En el ámbito laboral, su uso viene determinado por el código de vestimenta (dress code) de cada empresa. En el contexto social, es menos ‘obligatoria’ y más sugerida. Se suele usar con un traje, aunque también queda bien con un jersey de pico o incluso con un simple chaleco. Tanto en el ámbito social como en el laboral, cada vez se acepta más la opción de no usarla.

Al elegir una corbata, se debe considerar su combinación con la vestimenta, así como el nudo y el tamaño de la corbata. Si la corbata es demasiado corta, larga, ancha o estrecha, restará elegancia. Es crucial que su largo alcance el borde de la cintura del pantalón.

Un nudo que no armonice con el cuello de la camisa que hemos seleccionado, puede estropear el conjunto.

Las corbatas más delgadas permiten nudos más complejos (con más vueltas), como el nudo Windsor.

Las corbatas más anchas o gruesas pueden lucir mejor con nudos más sencillos, como el nudo simple o el four in hand. En resumen, la corbata, puede aportar un aspecto más juvenil o más clásico con la forma de usarla y la elección de su tejido.

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