Comienza un nuevo ciclo litúrgico y es momento de meditar sobre el trayecto recorrido, no solo en mi caminar espiritual, sino también en mi forma de afrontar la existencia que me ha tocado experimentar.
Este fin de semana concluye el año litúrgico con lecturas que nos conducen al desenlace de los tiempos. En el Evangelio según San Lucas, el Señor nos exhorta a “estar vigilantes, implorando la capacidad para sortear todo lo que se avecina y poder presentarnos firmes ante el Hijo del hombre”.
Contemplo profundamente esto y ruego al Señor mantenerme siempre sólido en la creencia que profeso desde mi primer encuentro con la Eucaristía.
Un nuevo año litúrgico se inicia y es ocasión para sopesar lo vivido, no únicamente respecto a mi fe, sino también en mi disposición frente a la vida que me ha sido dada.
Hoy el Evangelio nos presenta dos posturas que toda persona íntegra, genuina y sensata debe considerar. Jesús nos dice hoy: “Manténganse alerta, esto es, en vela”.
La vigilia cristiana es una expectación confiada, una esperanza puesta no en nuestras propias fuerzas, ni en nuestros logros, ni en nuestras acciones, sino en Dios. La espera del cristiano difiere de la del guardia: este vive tenso para evitar ser sorprendido, mas aquel reposa tranquilo, consciente de estar en las mejores manos y de que Dios jamás le defraudará. Todo lo contrario. Cada uno de nosotros posee un cometido propio, nuestra responsabilidad de cumplir con el Designio Divino en nosotros.
Jesús subraya el riesgo de caer en la somnolencia. Por ello, la atención evangélica exige más que estar despiertos; es estar atentos, como en espera. Vivir cual “servidores” en disposición de servicio, listos en todo momento para el regreso del amo.
Esta disposición demanda empeño, sacrificio, temple, determinación, y en ciertos momentos, hasta cierto “valor”. Es decir, esforzarse y estar atentos para que, al venir El Señor, nos halle vigilantes y prestos a Su mandato. (Fragmentos inspirados en Rayo de Luz). Amén.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.














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