La más reciente propuesta de Miguel Genao emerge de un sentir muy profundo. El creador y su conjunto atravesaban un periodo de reflexión interna, añoranza y la búsqueda de fortalecimiento grupal; un proceso que devino en el punto de partida para moldear el Capítulo 1, la primera entrega de una trilogía que señalará una nueva etapa en la firma.
“Nos hallábamos en un momento donde era imperativo canalizar todo este estallido de nostalgia y empoderamiento”, comenta. Precisamente esa coyuntura emocional guio la dirección de la expresión visual y conceptual que soporta la colección.
El emblema fundacional de Miguel Genao, gestado en 2008, retorna al centro de atención. Para el diseñador, este signo trasciende ser un mero gráfico: es un elemento cargado de recuerdos y vigor, un componente que los “revitalizó y auxilió a conformar la colección entera”. A partir de él surgieron, asimismo, los estampados que adornan las prendas, concebidos con archivos visuales y grabaciones personales capturadas por los directores creativos de la casa en diversos instantes de sus vidas. El resultado es una línea de ropa que irradia honestidad y se siente tan personal como universal.
Este lanzamiento simboliza la primera sección de tres muestras que se revelarán gradualmente. Una oferta que no solo ensancha el ámbito creativo de la marca, sino que también festeja aquellos distintivos y contornos que han caracterizado el estilo de Miguel Genao a través de los años. “Marca el amanecer de una nueva época”, asevera el diseñador, enfatizando la trascendencia de este hito en su recorrido.
El Caribe como origen y relato
Fiel a su esencia, las alusiones a República Dominicana vuelven a estar presentes. El estampado fundamental se denomina “Fantasía Caribeña”, un tributo visual donde conviven texturas como el mimbre, al lado de la vegetación y animales típicos del trópico dominicano.
Esta marca local no solo funciona como sello distintivo, sino como una declaración de propósitos: Miguel Genao reafirma su empeño en concebir desde y para el Caribe, elevando lo nuestro a una expresión de lujo actual.
La colección introduce una técnica que el equipo llevaba meses afinando: el bordado con hilo que incorpora pedrería y perlas. Este trabajo manual, delicado y reluciente, cobra especial énfasis en el atuendo final, denominado también como “Fantasía Caribeña”.
“Supuso un desafío considerable ya que requería concentrar todas las técnicas sin sacrificar el alma de la marca y garantizando que siguiera siendo vestimenta lista para usar”, explica el creador. Adicionalmente, la firma incorpora un tejido inédito compuesto de algodón y lino, fibras naturales que sugieren frescura, ligereza y la autenticidad propia del Caribe.
Por primera ocasión, Miguel Genao presenta una línea de ropa lista para vestir, un avance esencial que abre la puerta a un público más extenso y variado, sin renunciar al refinamiento, la maestría artesanal ni al sello caribeño que singulariza a la marca. Este primer segmento inaugura una serie de tres proyectos que se seguirán desvelando. “El Capítulo 1 es el arranque de un nuevo ciclo; nuevas aperturas están por venir”, anticipa.
Sofisticación, Caribe y bienestar
Tres vocablos resumen el núcleo de esta colección. Tres pilares que coexisten con armonía para crear prendas memorables, funcionales y profundamente arraigadas a su identidad.
Para Miguel Genao, no hay nada más estimulante que observar a un comprador invertir en una pieza concebida desde la isla. “Cada ocasión que vemos que alguien decide invertir en algo de la marca nos llena de orgullo y gozo, porque constatamos cómo más personas confían en un producto elaborado en República Dominicana”.
Y es que, más que un artículo de vestimenta, cada creación de la casa es una oferta de diseño y calidad íntegramente dominicana, un reconocimiento al arte y al talento que nacen en el Caribe.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.















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