Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.
La Navidad es una de esas épocas del año en las que tomamos más fotografías, y también una de las que más frustración genera al verlas después. Luces quemadas, rostros oscuros, imágenes borrosas o colores extraños son fallos comunes, incluso con móviles de alta gama. Sin embargo, la mayoría de estos problemas no dependen del teléfono, sino de cómo lo utilizamos.
Sin prisas, por favor
Uno de los errores más frecuentes es disparar con rapidez y sin considerar la iluminación. La decoración navideña es atractiva, pero también compleja, mucho más de lo que imaginas. Guirnaldas muy brillantes, bombillas cálidas o ambientes poco iluminados desafían a cualquier cámara. Antes de tomar la foto, conviene observar de dónde proviene la luz principal y situar a las personas de frente a ella, aunque sea una lámpara auxiliar. Ese simple gesto evita rostros oscuros y ruido innecesario.
Si haces fotos en interiores, intenta encender alguna luz adicional a la habitual. No para que parezca un quirófano, sino para ayudar al móvil a trabajar con un ISO más bajo. Cuanta más luz reciba el sensor, menos grano y más detalle obtendrás. Si hay luces navideñas de fondo, colócalas ligeramente de lado o en el fondo, nunca apuntando directamente al objetivo.
En exteriores, las mejores fotos navideñas suelen tomarse al atardecer. Ese momento en que aún queda algo de luz natural y las luces ya están encendidas crea un equilibrio perfecto. Además, los tonos son más suaves y favorecedores para los retratos.
No me canso de repetirlo y puede parecer una obviedad, pero muchas fotos malas comienzan con una lente sucia. El bolsillo, los dedos o el bolso dejan grasa que provoca halos y pérdida de nitidez, algo muy visible con luces navideñas. Un simple repaso con la camiseta puede mejorar la foto más de lo que imaginas.
Sujetar bien el móvil también es fundamental. En interiores, la cámara suele usar velocidades más lentas, por lo que cualquier pequeño movimiento se nota. Apoya los codos, usa ambas manos y dispara con suavidad. Si tu móvil tiene temporizador de dos segundos, actívalo para evitar el temblor al pulsar el botón.
En Navidad es tentador usar zoom para acercar la escena, pero el zoom digital deteriora mucho la calidad. Siempre que puedas, acércate físicamente; el mejor zoom son tus piernas. Ganarás nitidez y naturalidad.
El modo retrato puede quedar bien, pero con luces de fondo suele fallar al recortar mal el cabello o los adornos. Úsalo con moderación y revisa el resultado. A veces, una foto normal y bien iluminada es mucho más acertada.
Un truco poco utilizado es tocar la pantalla para ajustar la exposición antes de disparar. Si las luces salen quemadas, baja un poco el brillo; si los rostros están oscuros, súbelo ligeramente. Ese pequeño ajuste manual marca la diferencia entre una foto mediocre y una que realmente merece guardarse.
También conviene evitar el flash integrado salvo que sea imprescindible. Suele crear sombras duras y colores poco naturales. Mejor añade luz ambiente o acércate a una fuente de iluminación existente.
Una ligera edición puede salvar muchas fotos navideñas. Ajustar brillo, contraste y temperatura de color ayuda a recuperar el ambiente real del momento. No es necesario usar filtros agresivos, basta con corregir lo justo para que la imagen se parezca a lo que viste con tus propios ojos. La app Fotos ya incluye herramientas más que suficientes para este retoque básico, pero si deseas ir más allá, aquí tienes dónde inspirarte.
Mejorar tus fotos de Navidad no depende de la tecnología, sino de la atención. Observar la luz, tomarse dos segundos antes de disparar y cuidar pequeños detalles es lo que convierte una foto cualquiera en un recuerdo que realmente apetece volver a ver dentro de unos años. Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









