Fuente: Hoy Digital
Reflexiones de los habitantes del Gran Santo Domingo sobre las lecciones del 2025
Entre el bullicio de las calles, agendas saturadas y las rutinas diarias, los residentes del Gran Santo Domingo encuentran momentos para meditar sobre las enseñanzas que dejó el año 2025; aunque las opiniones fueron variadas, en más de una ocasión se enfocaron en la fe.
Por otro lado, algunos aprovecharon para resaltar la importancia de valorar la vida y rodearse de personas positivas, además de compartir sus expectativas para el 2026, que incluyen desde mejoras económicas hasta la reducción de la delincuencia.
Katherin Andújar comentó que este año aprendió “que sin Dios nada somos y que tenemos que buscarlo más cada día”. De manera similar se expresó Mayeli de Jesús, quien resaltó la fidelidad divina aun en medio de las adversidades: “A pesar de las dificultades o de que las cosas no vayan como uno quiere, Dios sigue siendo fiel”.
Para Marisol Ortiz, la fe no solo representa una orientación personal, sino también una herramienta para afrontar la realidad actual que afecta al mundo hoy en día.
“Debemos confiar más en Dios porque estamos viviendo unos tiempos muy difíciles de manejar, y el que no está agarrado de Dios no está en nada”, manifestó Ortiz.
No obstante, no todas las reflexiones giraron alrededor del ámbito espiritual. Berenice planteó una inquietud común entre muchos dominicanos: “La cosa está dura, hay demasiada delincuencia y mucha hambre”.
En contraste, Elías Mercedes considera fundamental rodearse de personas con influencia positiva en el día a día. Así lo expresó ante las cámaras del periódico Hoy: “Las personas que te rodean moldean tu vida; si tu círculo no te gusta, tu vida tampoco te va a gustar, así que cambia tu círculo para poder cambiar tu vida”.
Otra enseñanza del 2025 fue la brevedad de la existencia, como señaló Leurina al resumirlo con la frase “la vida es corta y hay que aprovecharla”.
La socióloga Tahira Vargas analizó los comentarios recogidos y destacó la presencia de dos enfoques: uno religioso y otro socioeconómico.
“Se observa claramente una vida marcada por la relación con la religión, donde predomina un fundamentalismo religioso, es decir, relacionado con un ser externo que dirige su vida y que de alguna manera ha favorecido su existencia”, explicó Vargas.
Añadió que “ese fundamentalismo religioso apunta a una perspectiva de inseguridad, incertidumbre y búsqueda de algo seguro”.
En contraparte, existe un enfoque más socioeconómico que refleja cierto pesimismo influido por la inseguridad ciudadana, debido al hecho mismo de vivir en un país con altos niveles de delincuencia en algunos casos, pero también por la inseguridad económica.
“El hecho de decir que la situación está muy dura, es muy difícil; ha sido muy difícil la situación económica este año; indica que ha habido pocas oportunidades y eso hace referencia a lo que debería ofrecerse desde el Estado a la población”, concluyó la antropóloga.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.










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