Fuente: Vanguardia
CAPITAL MEXICANA — La controversia en torno a si Ryan Wedding, exdeportista canadiense y uno de los prófugos más buscados por Estados Unidos, fue capturado tras entregarse en México o mediante un operativo conjunto ha reavivado el debate sobre la intervención de agentes estadounidenses en suelo mexicano, ahora con la inquietud añadida de que el ataque en Venezuela evidenció hasta dónde podría llegar Donald Trump.
Para Claudia Sheinbaum, presidenta que ha tenido que enfrentar sus reiteradas declaraciones sobre su intención de combatir a los cárteles por tierra y las presiones para mejorar la seguridad, lo esencial es preservar la soberanía nacional, asegurando que únicamente fuerzas mexicanas actúan dentro del país y destacando la cooperación ejemplar con Estados Unidos, algo que recalcó el jueves después de una nueva llamada con Trump.
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“Nosotros jamás aceptaremos operativos conjuntos con Estados Unidos”, declaró durante su conferencia matutina. “Las acciones en nuestro territorio corresponden únicamente a las fuerzas mexicanas”.
Sin embargo, en el gobierno estadounidense predomina la intención de mostrar firmeza contra los cárteles.
Wedding era considerado uno de los fugitivos más buscados por el FBI, acusado de traficar toneladas de droga hacia Estados Unidos bajo el amparo del Cártel de Sinaloa, aunque se declaró inocente en su primera audiencia judicial estadounidense esta semana.
Kash Patel, director del FBI, afirmó el viernes pasado que su detención ocurrió en una operación conjunta “de alto riesgo”, realizada “mano a mano” y “en el terreno” con las autoridades mexicanas.
Sheinbaum y el embajador Ronald Johnson señalaron que el canadiense se entregó a las autoridades estadounidenses en la embajada; la mandataria incluso mencionó que “la mejor prueba” era una fotografía difundida en redes, aunque luego se cuestionó si fue generada con inteligencia artificial. El abogado de Wedding sostuvo firmemente que “no se entregó”.
La presidenta finalmente admitió desconocer los detalles exactos de la captura pero afirmó que el jueves, durante su conversación telefónica con Trump, no abordaron ese tema. “No tocamos el asunto”, comentó.
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Tras esa llamada, ambos líderes emitieron mensajes destacando la cordialidad y productividad del diálogo.
Trump escribió que conversaron “sobre la frontera, detener el narcotráfico y comercio”; calificó a Sheinbaum como una líder “maravillosa y muy inteligente” y dejó abierta la posibilidad de un encuentro entre ambos.
“Ambos coincidimos en que vamos por buen camino”, expresó por su parte la mexicana respecto a los temas de seguridad.
LIMITES POCO CLAROS
Samuel González, exfiscal jefe contra el crimen organizado y actual analista, afirmó sin titubeos que “los operativos conjuntos ocurren en todo el mundo… solo notificándole al país”, y que México no ha sido una excepción aunque ha cuidado mucho su discurso.
Explicó que lo que ha cambiado es que hace décadas el “tabú” giraba en torno a si agentes estadounidenses portaban armas o no; ahora la preocupación es su participación activa en las operaciones. Por eso se habla tanto del “intercambio de información”, concepto que para el exfuncionario significa que los estadounidenses identifican un objetivo y las fuerzas mexicanas acuden a detenerlo.
Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), las actividades de agencias extranjeras en México fueron limitadas mediante una ley que obliga a esos agentes a informar previamente al gobierno mexicano sobre sus acciones.
La tensión alcanzó un punto crítico tras la detención en Los Ángeles del exsecretario de Defensa Salvador Cienfuegos en 2020 por presuntos vínculos con narcotráfico. Fue remitido a México para ser juzgado aquí, pero las autoridades mexicanas desestimaron el caso y acusaron a la DEA de fabricar pruebas.
Otro episodio delicado fue la captura en 2024 de los narcotraficantes Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín Guzmán López; este último supuestamente secuestró al primero y lo trasladó en avión a Estados Unidos. López Obrador temió una posible intervención estadounidense aunque Washington siempre negó tal participación.
Durante esta administración la cooperación ha sido intensa. Diplomáticos y analistas coinciden en que Sheinbaum ha cumplido con lo solicitado por Estados Unidos pero no han faltado episodios complicados.
En agosto, la presidenta contradijo a la DEA cuando anunció una importante “iniciativa binacional” en la frontera y justificó los vuelos de drones estadounidenses sobre México asegurando que fueron solicitados por su gobierno.
Además, tuvo que responder cuando Trump comenzó ataques contra lanchas en el Pacífico, más cercanas a costas mexicanas, o hace dos semanas ante movimientos militares estadounidenses en espacio aéreo regional.
Mientras tanto, su gabinete ha continuado realizando detenciones importantes, decomisos de droga y enviando presos vinculados a cárteles a Estados Unidos, mientras siguen las negociaciones para revisar el T-MEX, tratado de libre comercio norteamericano que Trump busca modificar con nuevas políticas arancelarias.
No obstante, México mantiene un discurso optimista minimizando presiones; el secretario de Economía Marcelo Ebrard dijo este jueves a la prensa que aunque se consideran reformas estructurales al acuerdo, “la estructura primordial del tratado seguirá adelante”.
Por María Verza, The Associated Press.
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Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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