Entretenimiento Primera Plana

Ada Balcácer: una trayectoria artística destacada

9030205896.png
El antiguo edificio, sede del primer virreinato en América, fue víctima de ese ataque irracional.

Fuente: Listin diario

Fallece en Miami a los 95 años la renombrada artista plástica dominicana Ada Balcácer

Ada Balcácer, reconocida artista plástica dominicana, falleció el jueves 25 de diciembre del año pasado en Miami, a la edad de 95 años.

Hace muchos años tuve el placer de conocer a Ada, poco después de que la OEA aceptara restaurar los daños causados al Alcázar de Colón por los bombardeos estadounidenses, ocurridos durante la guerra civil y dirigidos desde los molinos al otro lado del río Ozama contra la Ciudad Colonial.

El antiguo edificio, sede del primer virreinato en América, fue víctima de ese ataque irracional. En ese momento se creó la oficina de Patrimonio Cultural, con el objetivo de reparar el deteriorado Alcázar y, si sobraban recursos, intervenir otros monumentos afectados por el tiempo y el abandono.

Ministerio de Obras Publicas

Durante mis recorridos para elaborar un listado de construcciones con quinientos años de antigüedad, observé una casa cuya puerta abierta permitía ver a una mujer pintando frente a un enorme lienzo.

Eso me llamó mucho la atención y al verla volver el rostro, su mirada luminosa y sonrisa me cautivaron. Sin conocernos, nos hicimos amigas; quizás nuestros espíritus se reconocieron de alguna vida pasada.

Desde entonces, buscaba escaparme un rato para visitar a Ada. Me perdía en sus pinturas mientras veía cómo, con trazos seguros, daba forma a sus hermosas flores, paisajes y ocasionalmente figuras humanas.

La ausencia de uno de sus brazos no le causaba ningún inconveniente. Me contó que se había caído de una mata donde se había subido y que el mal manejo médico en un hospital rural derivó en la amputación del brazo.

Con una sonrisa me advirtió que nunca debía sentir lástima por ella y que mientras pudiera sostener un pincel con los dientes continuaría pintando.

Las obras de Ada reflejan una belleza llena de alegría, vitalidad, abundancia de color y combinaciones que siguen reglas clásicas; aunque cuando sentía traviesa rompía esas normas para dibujar a su antojo.

Vivió una vida larga y tuvo una hija hermosa que no pinta pero captura con su cámara aquello que tal vez su madre pasó por alto.

Durante muchos años perdí contacto con Ada hasta que un día supe que exponía nuevamente. Fui a admirar su nueva colección y posibles cambios en su técnica. Para mi sorpresa me saludó con la misma sonrisa y por mi nombre, como si el tiempo no hubiera pasado.

Era el mismo espíritu: la misma Ada ya convertida en Patrimonio Nacional y reconocida internacionalmente. Su reciente obra mantenía esa chispa de aquella sonrisa que desde siempre plasmó en sus telas y demás materiales usados.

Ada jamás desaparecerá; es imposible. Su espíritu juguetón permanecerá entre nosotros para siempre.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

TRA Digital

GRATIS
VER