Fuente: El Nuevo Diario
BOGOTÁ.- Colombia y Estados Unidos cumplen un año en medio de una relación marcada por tensiones y diferencias entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, con la expectativa de un avance tras la reunión prevista para el próximo 3 de febrero en la Casa Blanca.
La administración de Trump en su segundo mandato no comenzó con buen pie respecto a Petro, pues el 26 de enero de 2025, apenas seis días después de la toma de posesión del republicano, el presidente colombiano impidió la entrada al país de dos aviones con deportados desde EE.UU., argumentando que el trato a los deportados esposados no era “digno”.
Este incidente, que estuvo cerca de desencadenar la primera guerra arancelaria entre Estados Unidos y Colombia debido a las advertencias de Trump, se solucionó ese mismo día, aunque dejó una herida profunda en una relación bilateral hasta entonces sólida, que se fue deteriorando en los meses siguientes.
“La conclusión evidente del 2025 es que la relación entre Colombia y Estados Unidos es estratégica y resistente; aunque las tensiones generan ruido, no han fracturado sus bases. El episodio del 26 de enero demostró que cuando surgen fricciones, lo esencial es contar con canales formales, diálogo y capacidad para desescalar conflictos para que lo político no afecte lo económico”, expresó a EFE María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara de Comercio Colombo Americana (Amcham).
Para Colombia, mantener buenas relaciones con Estados Unidos resulta crucial, dado que es su principal aliado en seguridad y defensa, además del mayor socio comercial con quien mantiene un Tratado de Libre Comercio desde mayo de 2012.
Durante 2024, el comercio bilateral alcanzó los 53.300 millones de dólares, derivado de exportaciones estadounidenses por 28.300 millones e importaciones colombianas por 25.000 millones, generando un superávit para EE.UU. de 3.300 millones, según datos del Representante Comercial estadounidense.
“Entre enero y noviembre de 2025, Estados Unidos continuó siendo el principal socio comercial de Colombia, con exportaciones por 13.498,8 millones de dólares (30 % del total), y se mantuvo como el mayor inversionista histórico con una inversión acumulada de 3.375,4 millones hasta el tercer trimestre (37 % del total recibido)”, añadió Lacouture.
Críticas y sanciones
No obstante, después de la crisis del 26 de enero, la relación empeoró debido a las reiteradas críticas de Petro hacia Trump en diversos temas: desde la ofensiva militar estadounidense contra el narcotráfico en el Caribe y Pacífico oriental hasta el derrocamiento y captura de Nicolás Maduro, pasando por discrepancias sobre el conflicto en Gaza y la cuestión palestina.
En septiembre, por desacuerdos respecto a los avances en la lucha antidrogas, Washington sacó a Colombia de la llamada ‘certificación’, lista que reconoce cumplimiento en estos temas; días más tarde le retiró la visa a Petro.
El motivo fue su participación en una marcha pro-palestina en Nueva York donde, según el Departamento de Estado, “se dirigió a soldados estadounidenses (…) incitándolos a desobedecer órdenes y promover violencia”.
El golpe más contundente para Petro lo propinó el Departamento del Tesoro el 24 de octubre al incluirlo junto con su esposa Verónica Alcocer; su hijo mayor Nicolás Petro Burgos; y el ministro del Interior Armando Benedetti en la lista OFAC (‘Lista Clinton’).
Las tensiones entre ambos mandatarios aumentaron tras la captura de Maduro; sin embargo, cuando parecía que todo empeoraba aún más, Trump accedió a una llamada telefónica con Petro el pasado 7 de enero que alivió las diferencias y pactaron un encuentro para febrero en la Casa Blanca, cita inédita entre ellos.
“Tenemos mucha esperanza en que esta reunión del 3 de febrero sea positiva para Colombia y Estados Unidos, normalice sus relaciones diplomáticas, políticas y comerciales, y permita colaborar para enfrentar problemas comunes como el narcotráfico”, señaló a EFE Javier Díaz Molina, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex).
El encuentro ha generado gran expectativa en Colombia donde medios y opinión pública cuestionan qué planteará Trump respecto a la lucha antidrogas, garantías democráticas o apoyo a su estrategia en Venezuela; al tiempo que se especula qué solicitará Petro para aliviar las sanciones impuestas sobre él.
La ministra colombiana de Relaciones Exteriores, Rosa Villavicencio, sostuvo una conversación el pasado viernes con el secretario estadounidense Marco Rubio para preparar esa reunión presidencial “valorando la larga e histórica cooperación y trabajo conjunto entre ambos países”, según informó.
“Esta relación trasciende gobiernos: demanda una gestión continua con múltiples actores — sector privado, Congreso, agencias técnicas y centros académicos — para mantener canales abiertos, preservar confianza y separar lo político de lo económico”, concluyó Lacouture.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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