Fuente: Listin diario
La hidratación no se limita únicamente a la aplicación de una crema. De hecho, muchas pieles presentan deshidratación no por falta de producto, sino porque no logran retener el agua como deberían.
Durante mucho tiempo, y aún hoy en día, el cuidado facial se ha concebido como una serie de pasos automáticos: limpiar, hidratar y, en algunos casos, aplicar un tratamiento específico (para marcas de expresión, piel grasa, sensible o seca, o con tendencia acneica).
No obstante, si esta secuencia no está adaptada a las necesidades particulares de tu piel ni se convierte en un hábito constante y coherente, no será efectiva.
Esther Moreno, facialista y fundadora de Esther Moreno Studio, lo aclara: “Muchos se sorprenden cuando su piel muestra signos de envejecimiento ‘de repente’, sin comprender que la piel no cambia de un día para otro. Lo que observamos hoy es consecuencia directa del cuidado o descuido diario. La manera en que tratamos la piel ahora determinará si mañana mantiene su equilibrio, luminosidad y funcionalidad o empieza a mostrar desequilibrios que podrían haberse evitado con hábitos adecuados y constantes”.
Por este motivo, revisar nuestra lista de cuidados faciales se vuelve fundamental si deseamos realmente preservar una piel sana, equilibrada y luminosa a largo plazo.
UNA LIMPIEZA ADECUADA
La limpieza es el primer paso en cualquier rutina de cuidado; es la base sobre la cual se construyen los demás tratamientos. Por ello, asegurarse de cumplir correctamente esta etapa es primordial. “Limpiar en exceso o usar productos inadecuados puede ser tan dañino como no hacerlo lo suficiente”, señala la facialista.
Es vital entender la función de cada producto y elegir el más apropiado según tu tipo de piel y necesidades específicas. “Una limpieza facial efectiva elimina suciedad e impurezas, además de preparar la piel para una mejor absorción de los cosméticos, proteger y fortalecer la barrera cutánea, manteniendo la piel saludable, fresca y luminosa”, agrega.
Se recomienda realizar una doble limpieza, especialmente por las noches: iniciar con un limpiador oleoso (como aceites, leches o bálsamos) para eliminar suciedad y maquillaje resistentes; luego usar un limpiador acuoso (gel, mousse o espuma) para retirar impurezas residuales. Esta combinación garantiza una piel profundamente limpia y lista para regenerarse durante el descanso nocturno.
En cuanto a la limpieza matutina, es importante aclarar que solo lavar el rostro con agua no basta; es imprescindible emplear un producto específico para eliminar restos acumulados durante la noche y preparar la piel para el día.
TONIFICACIÓN Y EXFOLIACIÓN: PASOS CLAVE
Ambos procesos contribuyen a renovar y preparar la piel; por ello deben realizarse antes del sérum, crema o retinoide.
“La exfoliación debe ser medida y adaptada al tipo de piel, al igual que los tónicos”, explica Moreno quien añade: “Es fundamental pautarlos como parte integral de la rutina, considerando los productos aplicados antes y después”.
Además, los tónicos cumplen funciones esenciales según su composición: un tónico reequilibrante restablece el pH preparando la piel para los siguientes pasos; uno regulador controla el exceso de sebo; mientras que un tónico hidratante potencia la hidratación inicial.
TRATAMIENTOS ACTIVOS BIEN INDICADOS
La vitamina C, niacinamida, retinoides o exfoliantes químicos son activos cada vez más comunes en las rutinas de belleza. Estos ingredientes pueden transformar la piel siempre que se usen correctamente, ya que no todas las personas requieren los mismos activos ni en iguales concentraciones o momentos.
Un error frecuente es combinar demasiados activos sin una estrategia definida. “La piel necesita estímulos inteligentes, no saturación”, explica la especialista. Por ello es clave evaluar si los activos empleados responden a las necesidades reales de tu piel —ya sea hidratación, combatir signos de edad o tratar manchas o acné— para evitar efectos adversos.
HIDRATACIÓN CON PROPÓSITO
Como hemos dicho al inicio, hidratar va más allá de poner crema; muchas veces la deshidratación sucede porque la piel no retiene el agua adecuadamente. Por eso el cuidado diario debe basarse en fórmulas bien diseñadas.
“Una buena crema hidratante debería incluir tres tipos de ingredientes: humectantes que atraen agua (como ácido hialurónico), emolientes que suavizan y nutren la piel, y oclusivos que evitan la pérdida hídrica por evaporación. Es fundamental que los productos no solo aporten agua sino que también ayuden a mantenerla dentro para evitar hidrataciones superficiales y pasajeras”, revela la facialista.
PROTECCIÓN SOLAR DIARIA INDISPENSABLE
La protección solar cotidiana —no solo durante el verano ni ante exposición directa— es crucial porque “el sol es el principal causante del envejecimiento prematuro, la pérdida de luminosidad y aparición de manchas”, destaca Moreno. Por eso aplicar protector cada mañana es el gesto más efectivo para preservar la salud y juventud cutánea.
Finalmente, es importante entender que los resultados en la piel no son inmediatos; la constancia en una rutina diaria adecuada es esencial para lograr un rostro radiante, hidratado y terso a largo plazo.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.










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