Fuente: Diario La Tribuna
Tenían todo preparado —así lo afirmaron— para celebrar con fuegos artificiales el fin de año. Sin embargo, debido a un cielo nublado, debieron aguardar condiciones meteorológicas más favorables. La captura fue presentada como producto de “operativos simultáneos, coordinados y escalonados, realizados en varios puntos y dominios (inteligencia, aire, tierra y ciberseguridad)”. La meta fue “prevenir fugas, enfrentamientos armados y descoordinación interna en el aparato de seguridad venezolano”. El militar estadounidense aclaró que no se trató de una acción improvisada, sino del “resultado de meses (o más) de seguimiento, validación de patrones de movimiento y confirmación de lealtades”. La fase final solo se activó al confirmarse una “ventana de oportunidad” con bajo riesgo colateral. Antes de la intervención de las fuerzas élite, se debió “interrumpir las comunicaciones del entorno inmediato, neutralizar anillos de seguridad sin enfrentamientos graves y evitar movimientos paralelos de fuerzas leales”. Tras asegurar al objetivo junto a la doña, fueron trasladados rápidamente fuera del país para impedir intentos de rescate. “La extracción fue tan crucial como la captura”. El operativo fue impecable para los estadounidenses, sin bajas propias, aunque aún deben contarse los venezolanos y cubanos caídos.
En la conferencia de prensa en Mar-a-Lago, Trump se jactó por la captura del dictador venezolano “por fuerzas estadounidenses durante una operación militar para trasladarlo a Nueva York a enfrentar cargos federales, entre ellos narcotráfico y narco-terrorismo”. Estados Unidos “gobernará” o “dirigirá” Venezuela temporalmente hasta que se pueda concretar “una transición segura, propia y ordenada, una vez establecido el orden, justicia (devolución de lo expropiado a sus legítimos dueños, pan y frijoles para los venezolanos dentro del país y visas para quienes quieran regresar), y paz para que vivan felices en adelante”. Según ellos, la presencia estadounidense no implicará “ningún costo” porque se financiaría con recursos petroleros, incluyendo el millonario gasto del operativo militar. Descartaron que la opositora María Corina Machado —y lo dicho a Corina para que lo entienda Edmundo, presidente reconocido por varios países e incluso por el grupo europeo al otro lado del charco— asuma el liderazgo de transición, alegando que “no cuenta con el respeto ni apoyo necesarios dentro de Venezuela”. “Una mujer muy agradable”, dijo sobre la Premio Nobel de la Paz; sin embargo, “su respaldo popular y capacidad para gobernar no serían suficientes para liderar la transición”. (Entre líneas se intuye que para ello se requiere la aprobación y sometimiento de los militares venezolanos). Revelaron además que mantuvieron contacto con la vicepresidenta Delcy Rodríguez quien —según las conversaciones— se mostró dispuesta a “hacer lo que Estados Unidos pida”.
(No está claro si la arenga televisiva de Delcy en Venezuela fue una simulación para efectos internos o si realmente está dispuesta a seguir el ritmo marcado desde Washington). Estados Unidos evalúa la situación política en Venezuela, considerando otros actores (incluida Delcy acompañada por “figuras designadas por Washington”). El Tribunal Supremo de Justicia venezolano declaró que la vicepresidenta debe asumir “la sucesión constitucional” —utilizando un recurso propio del folclore hondureño— para garantizar la “continuidad administrativa”. No informaron previamente al Congreso sobre la operación porque hubieran existido riesgos por filtraciones: “podría haber puesto en peligro la misión y su seguridad”. No descartan mantener “fuerzas militares o presencia en Venezuela si es necesario para garantizar la transición”, aunque dependerá de cómo evolucione la situación. “Las compañías petroleras estadounidenses podrían participar en la reconstrucción y explotación energética venezolana”, vista como forma de resarcir costos, compensar daños y financiar el proceso. Trump calificó al capturado como un “narcotraficante y líder de una organización criminal” (el Cartel de los Soles) que ha dañado tanto a EE.UU. como a Venezuela, citando décadas de acusaciones relacionadas con tráfico de drogas y violaciones a derechos humanos. (Mientras tanto —se pregunta Sisimite— ¿qué papel juega Diosdado, también acusado como narcotraficante junto a su jefe en tribunales del imperio? —Es que Diosdado “con el mazo dando”, explica Winston— queda como “actor encapsulado”. Tiene capacidad de sabotaje como guardián del ala más radical del régimen. Pero si coopera con “Betty la fea”, no gobierna ni firma ni representa ni lidera transición; sin embargo tampoco queda fuera del tablero; siempre que no cause problemas). Los curiosos esperaban ansiosos la foto viral: preso en chándal, con antifaz tapándole los ojos, encadenado y con rostro profundamente preocupado; una expresión similar a la que adoptan los jerarcas internacionales cada vez que surge una crisis que no saben cómo manejar.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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