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Confianza de EE.UU. en Delcy Rodríguez para dirigir la transición venezolana: estabilidad versus legitimidad – La Opinión

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Este escenario fue descartado por completo por Trump, influenciado por las experiencias fallidas en Irak y Afganistán y el fracaso del 30 de abril de 2019.

Fuente: La Opinión Digital

Estados Unidos optó por Delcy Rodríguez en lugar de María Corina Machado para liderar la transición venezolana

La elección de Estados Unidos de no respaldar inmediatamente a María Corina Machado como líder de Venezuela tras la detención de Nicolás Maduro, y preferir en cambio una transición encabezada por Delcy Rodríguez, no fue un acto impulsivo ni improvisado. De acuerdo con fuentes de seguridad estadounidenses citadas por ABC España, esta decisión reflejó un análisis público basado en semanas de evaluación: el liderazgo opositor carecía de la capacidad real para asumir el poder en un contexto de colapso institucional sin una intervención militar masiva de Estados Unidos.

Desde la perspectiva de Washington, trasladar a Machado —o a Edmundo González— a Caracas tras la caída súbita del régimen habría implicado una operación de ocupación, que incluiría control del espacio aéreo, neutralización de los mandos militares, protección de infraestructuras clave y presencia militar prolongada. Este escenario fue descartado por completo por Trump, influenciado por las experiencias fallidas en Irak y Afganistán y el fracaso del 30 de abril de 2019.

Esa experiencia previa tuvo un peso determinante. En la Casa Blanca se concluyó que la oposición venezolana, aunque legítima políticamente, no tenía dominio sobre las Fuerzas Armadas ni los servicios de seguridad, un requisito indispensable para prevenir el caos inmediato.

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Los informes de inteligencia elaborados tras los sucesos de enero coincidieron en un punto crucial: Machado carecía de influencia institucional y control sobre el aparato represivo estatal. Respaldarla plenamente habría obligado a Estados Unidos a desempeñar un papel militar directo para mantenerla en el poder, un costo humano y político inaceptable para Trump.

Además, factores políticos adicionales influyeron. Su rechazo absoluto al diálogo con el chavismo, considerado coherente moralmente, fue visto en Washington como un impedimento para construir una transición efectiva. También pesaron su firme apoyo a las sanciones, su oposición a inversiones extranjeras inmediatas y una relación complicada con interlocutores clave como Richard Grenell, quien la describió ante Trump como inflexible y difícil de manejar.

Incluso su Premio Nobel de la Paz, lejos de fortalecer su posición, fue percibido como un símbolo sin impacto práctico e incluso como una complicación dentro del entorno presidencial estadounidense.

La designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada no obedeció a afinidades ideológicas ni fue producto del azar. Según ABC España, desde 2020 existía un canal discreto de comunicación entre Washington y los hermanos Rodríguez, donde Delcy emergió como una interlocutora con capacidad real de control interno y proyección internacional.

Para Estados Unidos, su valor residía precisamente en lo que Machado no poseía: reconocimiento inmediato por parte del Tribunal Supremo, respaldo formal de las Fuerzas Armadas y control del aparato institucional heredado del chavismo. En un contexto extremadamente frágil, Washington priorizó la estabilidad inmediata y la contención del vacío de poder por encima de consideraciones democráticas.

Trump llegó a calificarla públicamente como “cooperativa”, un mensaje dirigido tanto al régimen como a los mandos militares. Sin embargo, esta apuesta implica riesgos. Rodríguez enfrenta desconfianza interna, carece de apoyo popular y nunca formó parte del núcleo ideológico duro del chavismo.

Desde la Casa Blanca insisten en que nombrar a Rodríguez no significa cerrar opciones políticas sino abrir una fase inicial. El objetivo principal es evitar el colapso estatal y estabilizar el país mientras se reorganiza el poder. La fase siguiente dependerá de la realización de elecciones libres donde Washington apoyará al candidato ganador, incluida María Corina Machado.

Este enfoque evidencia una jerarquía clara en la estrategia estadounidense: primero asegurar el control y luego avanzar en asuntos políticos. En ese sentido, Delcy Rodríguez resultó más funcional que la líder opositora, no por su fortaleza sino por su operatividad.

La elección de Rodríguez ha provocado rechazo tanto en sectores opositores como dentro del propio chavismo. Su figura genera desconfianza y los elogios públicos de Trump han sido interpretados por algunos mandos como un intento deliberado por aislarla. En las calles, su legitimidad es prácticamente nula.

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Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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