Fuente: Hoy Digital
Reino Unido implementa restricciones en la publicidad de comida chatarra para combatir la obesidad infantil
En el Reino Unido, el Gobierno ha impuesto una restricción que prohíbe la publicidad de alimentos con alto contenido en azúcares, sal y grasas saturadas en televisión antes de las 9 de la noche, además de un veto total en internet, con el fin de enfrentar la crisis de obesidad infantil. ¿Cuál es la opinión pública sobre esta iniciativa?
En Londres, nadie cuestiona la medida que impide promocionar estos productos durante esas horas.
“Podría disuadir”
James, un joven de 29 años, considera que esta acción era necesaria: “Creo que puede disuadir a los consumidores y tener un impacto en los más pequeños”, opina. Él sugiere como alternativa ofrecer comidas gratuitas en las escuelas, “de este modo se garantiza una alimentación saludable y no dependen solo de lo que les proporcionan sus padres en casa”.
Una de las razones para tomar esta decisión es disminuir la obesidad infantil. Para Gary, padre de un niño de cinco años, el problema radica más en la educación. “Pienso que es fundamental enseñar a los niños desde pequeños a mantener una dieta balanceada”, señala.
“Colaborar con impuestos”
Nuria Rodríguez, nutricionista clínica en “Nuria Nutrition”, celebra la medida pero afirma que el problema es más complejo. “No se trata únicamente de los niños; también afecta a los adultos y, de hecho, en el Reino Unido cerca del 40% de los adultos padece una o más enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación”, explica Nuria.
Ella lo compara con la prohibición de anuncios de tabaco y alcohol hace años. “En mi opinión, el azúcar debería ser regulado igual que el tabaco o el alcohol; tanto productores, vendedores como consumidores deberían aportar mediante impuestos para aliviar la carga financiera del NHS (Servicio Nacional de Salud)”, opina.
Finalmente, plantea una reflexión: “¿Qué pensarán las generaciones venideras sobre cómo promovemos hoy este tipo de productos?”.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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