Fuente: Listin diario
La incapacidad para estimar la duración de una tarea o para percibir el paso del tiempo se conoce como ceguera temporal. Esta dificultad está vinculada a la función ejecutiva que se desarrolla en los lóbulos frontales del cerebro y es un rasgo bien reconocido en muchas personas con TDAH, explicó Stephanie Sarkis, psicoterapeuta en Tampa Bay, Florida.
Desde pequeña, Alice Lovatt solía tener problemas por llegar tarde con frecuencia.
Se sentía avergonzada al decepcionar a sus amigos por su impuntualidad y vivía bajo constante estrés intentando llegar puntualmente a la escuela.
“Parece que simplemente no tengo ese reloj interno que avanza en mi cabeza”, comentó Lovatt, músico y trabajador de un hogar grupal en Liverpool, Inglaterra.
Solo cuando recibió un diagnóstico de TDAH a los 22 años comprendió que estaba experimentando un síntoma conocido a veces como “ceguera temporal”.
Russell Barkley, neuropsicólogo clínico retirado de la Universidad de Massachusetts, es frecuentemente reconocido por haber asociado la alteración en la percepción del tiempo con personas que tienen TDAH o autismo. En 1997, él denominó esta condición “miopía temporal”.
Últimamente, la ceguera temporal ha generado debate en redes sociales: ¿dónde se traza la línea entre un trastorno real y alguien simplemente desorganizado o maleducado?
Cuando la impuntualidad tiene un significado más profundo
La ceguera temporal implica no poder calcular cuánto tardará una tarea ni conceptualizar el tiempo transcurrido. Esta dificultad está ligada a la función ejecutiva del lóbulo frontal cerebral y es un síntoma bien documentado en quienes padecen TDAH, dijo Stephanie Sarkis, psicoterapeuta radicada en Tampa Bay, Florida.
“Cualquiera puede batallar con llegar tarde, pero el TDAH genera un deterioro funcional”, afirmó Sarkis, autora de “10 Soluciones Simples para el TDA en Adultos”. “Impacta tanto la vida familiar como social; afecta el trabajo, la gestión del dinero y todos los ámbitos de la vida”.
Sarkis señaló que si una persona presenta impuntualidad crónica como uno de sus síntomas principales, esto podría ser indicio de un trastorno tratable. Mencionó estudios que evidencian que los medicamentos estimulantes usados para otros síntomas del TDAH, como falta de atención o hiperactividad, también son efectivos para tratar la ceguera temporal.
Aun así, esto no significa que todas las personas que llegan tarde habitualmente tengan TDAH o usen esa condición como excusa.
Analice las razones detrás del retraso
Jeffrey Meltzer, terapeuta de Bradenton, Florida, recomienda a quienes nunca llegan a tiempo examinar qué causa realmente su impuntualidad.
Algunas personas temen las conversaciones informales y por eso evitan llegar temprano, lo cual podría ser indicativo de ansiedad subyacente, explicó Meltzer. Otros sienten falta de control sobre sus vidas y tratan de evadir responsabilidades.
“Es el mismo principio psicológico detrás de postergar la hora de dormir como forma de venganza”, comentó refiriéndose al impulso de quedarse despierto más allá para recuperar tiempo personal tras un día agitado.
Una estrategia útil consiste en crear una pequeña “tarjeta de afrontamiento” para revisarla con frecuencia, sugirió Meltzer. Tras identificar la causa del retraso crónico, se escribe en una cara una idea reformulada relacionada con esa razón y en el reverso una consecuencia negativa del retraso.
Por ejemplo: “Asistir a esta reunión no implica perder mi libertad” por un lado; y “Llegar tarde otra vez molestará a mis compañeros de trabajo” por el otro.
Meltzer comentó que la motivación más difícil para cambiar este hábito sería algo que quienes llegan temprano suelen atribuir a quienes llegan tarde: una sensación de privilegio. Quienes creen que su tiempo es más valioso que el ajeno pueden permitirse llegar tarde.
No obstante, agregó que estas personas usualmente manifiestan actitudes similares en otros ámbitos, como estacionarse en lugares reservados para discapacitados o hacer entradas llamativas a eventos.
“Tal vez llegan 20 o 30 minutos tarde y uno piensa: ‘¡Miren quién acaba de llegar!'”, dijo Meltzer. “Es una forma de llamar la atención”.
Cómo actuar frente a esta situación
Independientemente de si alguien tiene TDAH o no, sigue siendo responsable por sus actos, aclaró Sarkis, quien también fue diagnosticada ya adulta y enfrenta dificultades con la gestión del tiempo.
La buena noticia es que las estrategias efectivas para personas con TDAH pueden ser útiles para todos los que suelen llegar tarde.
Sarkis recomendó usar relojes inteligentes para configurar alertas que indiquen cuándo salir; además aconsejó tener relojes analógicos a mano porque depender únicamente del celular puede aumentar las distracciones.
También sugirió dividir las tareas en listas con pasos pequeños y evitar intentar realizar demasiadas actividades en un solo día.
Lovatt aprendió a otorgarse mucho más tiempo del que estima necesario. Asimismo utiliza Forest, una aplicación para administrar el tiempo, junto con otra app que bloquea otras aplicaciones del teléfono para mejorar su concentración mientras trabaja.
Le ha sido especialmente útil elaborar listas detalladas sobre cuánto le lleva realizar cada actividad diaria. Salir por la mañana parecía tomarle 20 minutos hasta que anotó cada paso desde la cama hasta salir por la puerta.
“Bajar las escaleras me tomaba un minuto; encontrar los zapatos otro minuto; tenía una lista completa con cada pequeño desplazamiento entre habitaciones”, relató Lovatt.
Descubrió entonces que realmente le llevaba 45 minutos prepararse por completo.
“No funciona siempre”, admitió ella; “pero en general ahora soy mucho más confiable”.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.










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