Fuente: Los Angeles Times
Gloria Saucedo, incansable defensora de migrantes hasta su último día
LOS ÁNGELES — Gloria Saucedo siempre estuvo al lado de los migrantes en sus marchas y protestas. Aunque se apartó del activismo, seguía pensando en formas de apoyar y abogar por la comunidad indocumentada hasta su fallecimiento, ocurrido el 31 de diciembre en San Diego.
Tras darse a conocer su muerte, activistas y líderes comunitarios expresaron su tristeza por la pérdida de una luchadora social que dejó marca en manifestaciones, cabildeos en Washington DC, visitas al Vaticano y otros lugares.
“Hoy despedimos a una gran activista, amiga y promotora de la reforma migratoria”, escribió en Facebook el activista Francisco Moreno, resaltando a Saucedo como una líder firme que enfrentó muchas propuestas antiinmigrantes.
Saucedo falleció a los 75 años alrededor de la una de la madrugada del 31 de diciembre debido a una fibrosis pulmonar que padecía desde 2019, año en que se mudó a San Diego con sus hijos y esposo; no obstante, durante seis años continuó viajando a Los Ángeles y mantuvo contacto con otras activistas.
En 1987, poco después de llegar al barrio angelino de Pacoima, Saucedo conoció a la veterana activista mexicana Ángela Sanbrano. Juntas organizaron varias movilizaciones y formaron parte de la junta directiva de National Alliance of Latin American and Caribbean Communities (NALACC), ahora Alianza Américas.
“Gloria peleó mucho por la amnistía; en eso colaboramos juntas. Ella nos enseñó a luchar con convicción y amor incondicional por la justicia social y los derechos migratorios. La mejor forma de honrar su vida es continuar resistiendo sin bajar la guardia”, valora Sanbrano, originaria de Ciudad Juárez y presidenta del Centro de Recursos Centroamericanos.
Saucedo nació el 5 de mayo de 1950 en un pequeño pueblo del estado mexicano de Jalisco. De niña emigró con su familia a Tijuana, Baja California, donde estudió y desarrolló su vocación de servicio. En esa ciudad cursó estudios en medicina, profesión que ejerció varios años antes de ser profesora en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Baja California.
Antes de la amnistía migratoria impulsada por el presidente Ronald Reagan, esta activista conoció al histórico líder comunitario Bert Corona. A partir de ese encuentro se integró a Hermandad Mexicana Nacional, organización desde donde comenzó un trabajo profundo y constante en defensa de los derechos migratorios.
A comienzos de 2005, Saucedo fundó Hermandad Mexicana Transnacional en el Valle de San Fernando. En abril inauguró una oficina en Oxnard bajo la responsabilidad de Alicia Flores, activista originaria de Sonora.
En 2006 se unió a las movilizaciones contra la Ley Sensenbrenner, que criminalizaba a personas migrantes. Organizó y participó activamente en la gran marcha del 25 de marzo de ese año.
“Gloria no me permitía rendirme; tenía un gran corazón y preocupación por la comunidad. La recuerdo como una mujer trabajadora, luchadora e incansable”, asegura Flores, actual directora de La Hermandad Hank Lacayo Youth & Family Center en Oxnard.
Su organización se especializó en orientar y ayudar con trámites migratorios, especialmente ciudadanos. Además, ofrecían clases de ballet folclórico para niños y niñas, así como fútbol, fortaleciendo el tejido social desde edades tempranas.
En 2016 fue sentenciada a realizar 200 horas de servicio comunitario y pagar una multa de 2,000 dólares por ofrecer servicios paralegales no autorizados; cargos que surgieron tras una investigación encubierta derivada de denuncias por supuestas malas prácticas.
Después le prohibieron usar el nombre de su organización y cerraron sus espacios comunitarios. Ante esto decidió retirarse del activismo público y mudarse a San Diego, California.
La comunidad recuerda cómo logró que dos niñas se encontraran con el papa Francisco como parte su lucha por los indocumentados: Jersey Vargas lo vio en el Vaticano en 2014 y Sophie Cruz lo abrazó en Washington DC en 2015.
Durante las duras redadas migratorias ocurridas en 2025 permaneció atenta a lo que sucedía en el sur californiano.
“Estábamos organizando con Gloria una visita para ir a ver al papa León XIV”, revela Martha Urgarte, activista originaria del estado mexicano Oaxaca que conoció a Saucedo a inicios de los noventa. “Gloria tenía un compromiso enorme con los inmigrantes; destacaba por su fortaleza, amabilidad y amor”, añadió.
Le sobreviven su esposo, cuatro hijos y nueve nietos. La familia planea sepultar a esta luchadora social en Los Ángeles.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.










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