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Deporte y turismo: una oportunidad clave para la República Dominicana

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Nuestra estabilidad, conectividad aérea, infraestructura hotelera y prestigio internacional han sido claves para competir exitosamente durante años.

Fuente: Listin diario

República Dominicana: rumbo a convertirse en el epicentro del turismo deportivo en Caribe y Centroamérica

La República Dominicana se ha consolidado como uno de los destinos turísticos más fuertes tanto en el Caribe como en América Latina. Nuestra estabilidad, conectividad aérea, infraestructura hotelera y prestigio internacional han sido claves para competir exitosamente durante años. Sin embargo, el panorama turístico global está en transformación, por lo que nuestras estrategias deben adaptarse también.

Actualmente, el turismo deportivo es uno de los sectores con mayor crecimiento a nivel mundial. La experiencia turística ya no se limita a vacacionar, sino que incluye participar en grandes eventos, competir, entrenar en lugares especializados o seguir a equipos y atletas en circuitos internacionales. El deporte se ha convertido en un dinamizador potente de viajes, inversión y posicionamiento de marca país.

En este marco, la República Dominicana tiene una oportunidad única para establecer el turismo deportivo como un componente fundamental de su modelo de desarrollo turístico.

Nuestro país presenta ventajas naturales difíciles de igualar: clima estable durante todo el año, diversidad geográfica, vuelos directos desde los principales mercados emisores, una oferta hotelera de alta calidad y, especialmente, una identidad deportiva profundamente arraigada en la cultura nacional. Desde el béisbol hasta deportes acuáticos, atletismo, tenis y un crecimiento notable del fútbol, el deporte forma parte esencial de nuestra historia nacional.

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No es casualidad que recientemente hayamos sido sede de eventos internacionales destacados como torneos del PGA Tour, competencias ATP, triatlones Ironman, pruebas de natación en aguas abiertas, deportes de viento en la costa norte, exhibiciones de Grandes Ligas y próximamente los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Este conjunto evidencia que el país ya es un destino activo para el turismo deportivo aunque aún carece de una política nacional integral que lo respalde.

El turismo deportivo contribuye significativamente a diversificar las zonas turísticas nacionales. A diferencia del turismo convencional que suele concentrarse en pocos puntos, los eventos y entrenamientos deportivos pueden desarrollarse en varias regiones generando ingresos directos para comunidades tradicionalmente excluidas del turismo masivo.

Además, este segmento impulsa estadías prolongadas, aumenta el gasto promedio por visitante y asegura un flujo constante de turistas gracias a torneos anuales, ligas juveniles, campamentos de entrenamiento y circuitos internacionales. No se trata solo de turismo estacional sino de una actividad económica continua.

Otro aspecto relevante es la inversión actual en infraestructura deportiva. La modernización de estadios, centros acuáticos, pabellones y espacios especializados responde no solo a compromisos internacionales sino que también crea una base permanente para atraer competencias, federaciones deportivas y organizadores durante todo el año.

No obstante, para que esta potencialidad se refleje en beneficios sostenidos debe asumirse al turismo deportivo como una política pública integral y no como iniciativas dispersas. Es vital contar con planificación estratégica, gobernanza eficiente y coordinación entre sector público, privado, federaciones deportivas, organizadores y comunidades locales.

En este sentido surge la Asociación Dominicana de Turismo Deportivo (ADOTURD), destinada a liderar la integración de actores clave del sector facilitando el diálogo público-privado, promoviendo estándares de calidad, apoyando la captación de eventos internacionales y colaborando en la elaboración de una hoja de ruta estratégica.

La estrategia nacional debe contemplar un calendario multianual con eventos prioritarios, programas para atraer competencias internacionales, incentivos para entrenamientos y ligas juveniles, formación especializada en gestión deportiva y turística y sistemas claros para medir impactos económicos y sociales. También es esencial alinearla con la marca país para que cada evento sirva como plataforma para promoción internacional, atracción de inversiones y fortalecimiento institucional.

La buena noticia es que este proceso ya está en marcha. El Ministerio de Turismo reconoce al turismo deportivo como un segmento estratégico; se ha anunciado una estrategia nacional; ASONAHORES apoya con iniciativas como el Foro de Turismo Deportivo; se han creado espacios para coordinación público-privada; y existe creciente interés por parte de inversionistas y promotores internacionales. Todo ello indica que hay una visión en construcción cuyo reto ahora es consolidar e institucionalizar.

La República Dominicana tiene todas las condiciones para posicionarse como el principal centro de turismo deportivo del Caribe y Centroamérica así como un referente hemisférico en eventos deportivos integrados al desarrollo turístico.

El deporte trasciende la competencia: representa economía, identidad cultural, diplomacia, inversión y desarrollo territorial. Incorporarlo estructuralmente a nuestra estrategia turística bajo el liderazgo coordinado de ADOTURD con respaldo estatal y privado no es solo una alternativa: es imprescindible para mantenernos competitivos en el turismo contemporáneo.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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