Fuente: Hoy Digital
Estados Unidos y su captura de Nicolás Maduro: cuestionamientos legales en torno a la intervención en Venezuela
La detención del presidente venezolano, Nicolás Maduro, llevada a cabo por Estados Unidos, junto con los planes del gobierno de Donald Trump para “administrar” Venezuela, generan serias dudas sobre la legalidad de estas medidas dentro de una estrategia más amplia contra el país sudamericano.
Maduro fue capturado mientras era trasladado en un buque de guerra estadounidense rumbo a Nueva York para enfrentar cargos de conspiración vinculados al narcoterrorismo. Expertos legales advierten que esta acción supera incluso ejemplos históricos notorios de intervenciones agresivas de Estados Unidos contra gobiernos autocráticos en países como Panamá e Irak. Esta operación se produjo tras un ataque sorpresa estadounidense que bombardeó la capital venezolana durante la noche.
“Esto representa claramente un acto ilegal y criminal flagrante”, afirmó Jimmy Gurule, profesor en la Facultad de Derecho de Notre Dame y ex subsecretario de Justicia estadounidense.
Mark Nevitt, exabogado de la Marina y docente en la Facultad de Derecho de la Universidad de Emory, opinó que no existe “ninguna base legal para ingresar a otro país y capturar a un presidente sin contar con un tratado de extradición”.
Por su parte, Michael Schmitt, exabogado de la Fuerza Aérea y profesor emérito del Colegio Naval de Guerra de Estados Unidos, calificó toda la operación —incluidos los ataques contra embarcaciones y la captura de Maduro— como una violación clara del derecho internacional.
Detención de Maduro coincide con aniversario de Noriega
La detención se dio 36 años después de la entrega del exmandatario panameño Manuel Noriega. En 1989, Estados Unidos invadió Panamá para arrestar a Noriega por cargos relacionados con el tráfico de drogas.
Manifestantes sostienen una pancarta con el lema “Fuera Yanquis de América Latina” durante una protesta cerca de la embajada estadounidense en Berlín, Alemania, el sábado 3 de enero de 2025. (Sven Kaeuler/dpa vía AP)
En el caso panameño, los intereses estadounidenses en materia de seguridad nacional estaban directamente vinculados al Canal de Panamá y a la protección tanto de ciudadanos estadounidenses como a instalaciones militares presentes en ese país.
En contraste, el Congreso estadounidense no ha dado autorización para ninguna acción militar o judicial contra Venezuela.
Aunque agentes estadounidenses tienen antecedentes capturando sospechosos en el extranjero sin autorización formal, los tribunales federales han tendido a ceder ante el poder ejecutivo en asuntos relacionados con política exterior y seguridad nacional.
Un ejemplo es el secuestro en México en 1990 por parte de cazadores recompensas dirigidos por la DEA hacia un médico acusado del asesinato del agente Enrique Camarena.
“Los tribunales conceden gran deferencia al presidente en cuestiones relacionadas con seguridad nacional”, indicó Gurule, quien encabezó la acusación contra los responsables del asesinato. “Pero gran deferencia no significa autoridad absoluta ni permiso para actuar sin límites”.
Congreso estadounidense aún sin pronunciarse sobre las acciones
El gobierno Trump sostiene que los cárteles que operan desde Venezuela son combatientes ilegales y afirma que Estados Unidos se encuentra ahora en un “conflicto armado” con ellos, según un memorando gubernamental obtenido por The Associated Press en octubre.
Este documento parece justificar extraordinariamente los poderes presidenciales en materia bélica al equiparar el tráfico ilícito hacia Estados Unidos con un conflicto armado que permitiría el uso de fuerza militar. Dicha justificación serviría para respaldar acciones pasadas y futuras.
Sin embargo, el Congreso —responsable de autorizar o rechazar poderes bélicos— no ha tomado posición aún, pese a que legisladores demócratas y republicanos muestran creciente preocupación por las operaciones militares en la región, especialmente tras revelarse que fuerzas estadounidenses mataron a dos sobrevivientes tras un ataque a una embarcación.
Schmitt afirmó que no existe otra manera mejor que describir lo ocurrido como “un estado bélico entre Estados Unidos y Venezuela”.
“Los expertos legales lo llaman conflicto armado internacional”, agregó Schmitt. “El público lo denomina guerra. Por lo tanto, desde el punto de vista jurídico, estamos actualmente en guerra con Venezuela debido al empleo de hostilidades entre ambos Estados, lo cual genera un conflicto armado internacional”.
Próxima votación sobre poderes bélicos
Líderes del Senado y la Cámara baja pertenecientes a ambos partidos, así como presidentes de comisiones clave como Inteligencia, fueron informados tempranamente el sábado tras iniciarse las operaciones; así lo afirmó una fuente anónima familiarizada con el tema delicado.
Mike Johnson, presidente de la Cámara, señaló que el gobierno federal “está coordinando sesiones informativas” para los congresistas al regresar a Washington la próxima semana.
No obstante, legisladores demócratas advirtieron que al violar el Estado de derecho, la administración federal podría estar allanando el camino para que otras naciones como China o Rusia actúen igualmente.
“Al cruzar esta línea roja comienzan a desmoronarse las reglas que controlan el caos global, siendo los regímenes autoritarios quienes primero se aprovechan”, alertó Mark Warner, principal demócrata en la Comisión de Inteligencia del Senado.
“La fortaleza estadounidense proviene del compromiso con el Estado de derecho, las normas democráticas y las limitaciones constitucionales”, añadió. “Cuando abandonamos esos principios para confrontar actores malintencionados debilitamos nuestra credibilidad, ponemos en riesgo la estabilidad mundial e invitamos abusos que perdurarán mucho más allá del mandato presidencial actual”.
Se prevé que próximamente el Senado intente frenar nuevamente las acciones del presidente Trump mediante una votación sobre una resolución bipartidista acerca de los poderes bélicos, cuyo objetivo es bloquear cualquier uso militar estadounidense contra Venezuela sin autorización previa del Congreso.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.










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