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Detención de Nicolás Maduro: incertidumbre en la transición y el porvenir del chavismo en Venezuela

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Tras una serie de amenazas dirigidas a Washington y discursos cargados de nacionalismo, Estados Unidos inició operaciones en el Caribe en 2025.

Fuente: Hoy Digital

La captura de Maduro tras el fraude electoral de 2024 y su desafío en Miraflores

Después del fraude electoral ocurrido en 2024, Nicolás Maduro desafió con gritos: “¡vengan por mí, aquí los espero en Miraflores, no se tarde en llegar, cobarde!”. Tras una serie de amenazas dirigidas a Washington y discursos cargados de nacionalismo, Estados Unidos inició operaciones en el Caribe en 2025. Sin embargo, el mundo se despertó el 3 de enero de 2026 con la noticia de la detención del dictador venezolano y su esposa, Cilia Flores.

Maduro empleó un discurso agresivo que incluyó desde insultos a la oposición venezolana hasta acusaciones contra el Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, a quien señaló de querer manchar con sangre las manos de Donald Trump. A la vez, promovió la canción “No war, yes peace”, organizó eventos multitudinarios para unir al pueblo venezolano e incluso convocó cumbres por la paz. Todo esto evidenciaba su creciente desesperación.

En los estudios sobre transiciones hacia la democracia existe una corriente que ha analizado cómo las potencias extranjeras pueden actuar como catalizadoras del cambio en regímenes autoritarios. Investigadores como Huntington, Linz, Stephan, Diamint y Pion-Berlin examinaron cómo la presión internacional contribuyó a la caída de dictaduras durante el siglo XX. En América Latina, un caso comparable a la caída de Maduro es la detención del dictador panameño Antonio Noriega el 3 de enero de 1989.

El desenlace final

Ministerio de Obras Publicas

En diciembre de 2025, Trump y Maduro mantuvieron una conversación telefónica para establecer las bases de una salida negociada que evitara una invasión, muertes civiles y pérdidas materiales. La meta era designar un gobierno de transición, realizar elecciones libres, liberar presos políticos y abrir paso a la democracia. Sin embargo, la negativa de Maduro a abandonar el poder y su retórica belicista hacia Washington condujeron a su captura.

Cuando un régimen cae, distintos actores políticos y grupos de presión comienzan a reorganizarse. Las transiciones pactadas suelen darse gradualmente mediante negociaciones entre líderes autoritarios y sectores moderados. Se designa un gobierno interino y las libertades civiles empiezan a expandirse.

En Venezuela este proceso no será igual; por el contrario, las facciones dentro del chavismo intentarán preservar la estructura autoritaria mediante un nuevo liderazgo. Aunque el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) controla el poder, existen corrientes internas que pugnarán por asumir las riendas del país. Por ahora, la vicepresidenta Delcy Rodríguez ha asumido constitucionalmente el poder; sin embargo, figuras como el ministro del Interior Diosdado Cabello —responsable de reprimir a la oposición y pilar del régimen— probablemente buscarán heredar el mando.

Es probable que un gobierno transicional chavista no garantice estabilidad sino que acelere la crisis o radicalice aún más al régimen. Asimismo, sectores como empresarios afines al madurismo, organizaciones criminales aliadas al poder, altos mandos militares y bases partidistas intentarán sacar provecho del nuevo líder.

Las fuerzas armadas sostienen al régimen

Las Fuerzas Armadas constituyen el pilar fundamental del régimen. Tras las elecciones de 2024, en las que el chavismo no presentó actas que respaldaran su supuesto triunfo electoral, las protestas fueron reprimidas por militares, policías y grupos paramilitares. Hugo Chávez dejó a Maduro un país altamente militarizado donde los militares participan en funciones civiles y mantienen el poder mediante la fuerza.

El futuro de la oposición

Otro factor relevante es el destino de Edmundo González Urrutia —ganador oficializado de los comicios de 2024— y María Corina Machado, premio Nobel de la Paz; pues las condiciones todavía no permiten que asuman el liderazgo del país. Actualmente se atraviesan momentos decisivos que determinarán si habrá apertura democrática o mayor radicalización. En palabras del reconocido politólogo O’Donnell: “la transición es el intervalo de tiempo indefinido entre un régimen y otra cosa”.

Incluso en una entrevista con Fox News, el presidente Trump afirmó: “no podemos arriesgarnos a dejar que alguien más dirija Venezuela y simplemente se haga cargo de lo que él dejó”. Esta declaración abre no solo la posibilidad de intervención militar estadounidense para imponer orden en Venezuela sino también para reestructurar por la fuerza al régimen tal como ocurrió con Noriega en Panamá, Duvalier en Haití o Ubico en Guatemala.

En conclusión: incertidumbre tras la caída del tirano

La caída del dictador no marca el fin sino el inicio de un período incierto donde democracia y autoritarismo lucharán hasta sus últimas consecuencias. Maduro no era el cimiento del régimen sino su rostro más visible; sin embargo, la maquinaria chavista cuenta con otros engranajes menos visibles que han sido ignorados en esta ecuación.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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