Fuente: Listin diario
El gobierno, acostumbrado a realizar encuestas por cualquier motivo, debería evaluar la opinión de la ciudadanía respecto al gabinete en general (ministros, viceministros, directores) y la conveniencia o no de efectuar modificaciones en el mismo.
La gente suele interpretar que la permanencia prolongada de las mismas personas en los mismos cargos es una señal de cansancio, saturación y desgaste del propio gobierno (independientemente de si realmente lo es o no). Sin embargo, no siempre resulta acertado sustituir a funcionarios que sí están desempeñándose bien, como lo sería cambiar a quienes no cumplen adecuadamente.
El asunto, en todo caso, se reduce a una cuestión de percepción y expectativas, ya que la población desea observar caras nuevas, aunque en ocasiones sean las mismas.
Una cosa es experimentar la emoción al conocer cada decreto y unirse con entusiasmo al coro repetitivo de preguntas (“¿Quién es ese?”, “¿conoces a fulano?”, “¿no será el primo de fulanito?”), en un país donde conocer a un jefe marca la diferencia para obtener un buen servicio público, el reconocimiento de un derecho legítimo o incluso la posibilidad de acceder a oportunidades como proveedor, contratista u oferente del Estado; y otra muy distinta es aprobar que se roten cargos manteniendo los mismos rostros, sabiendo que cambiando todo no se cambia nada –al más puro estilo Gatopardo–, porque también existe cambio cuando todo permanece igual; lo importante es la impresión de cambio, no el cambio real.
Como se ha dicho: si el gobierno midiera hoy, no observaría la desaprobación que pudo haber recibido la semana pasada por no haber realizado lo que hoy se celebra; ni por no haberlo hecho antes; ni cuando logró la reelección; ni al cumplir su primer medio mandato en 2022.
En definitiva, así como nunca es tarde si la dicha es buena, también el caballo se ata donde el dueño decide… aunque se ahorque. Tal vez por eso el presidente amarró el caballo del cambio en el gobierno cuando y donde quiso, convencido de que constitucionalmente él es el dueño temporal del caballo y que electoralmente ha quedado demostrado en varias ocasiones que también es buen jinete.
Al igual que Abinader prefiere dosificar las noticias y difundir diversas informaciones en un mismo día o semana (neutralizando así su impacto mediático y la valoración/aprobación ciudadana), anunció el martes que “esta semana” el país observará “nuevas designaciones, rotaciones y ratificaciones de los funcionarios que me acompañan”.
Por presión, coyuntura, convicción, reflexión o instinto político, los cambios en el gobierno han comenzado. En cuanto a la percepción, el efecto inmediato es revitalizante; en cuanto a la realidad, el tiempo lo confirmará; y respecto a las expectativas, estas deben mantenerse hasta que todo cambie… aunque quede igual.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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