Fuente: Listin diario
Nueva tendencia viral: el fenómeno del “bed rotting” en redes sociales
Es domingo y la idea es pasar el día en pijama, disfrutando de un maratón de películas o una serie atrapante. A tu lado, el teléfono como compañero inseparable y la comida llega sin esfuerzo gracias a una app de delivery. ¿Te suena esta escena?
En un mundo dominado por la hiperproductividad, esta moda nace como una forma de escapar al ritmo acelerado del día a día. Otra opción es regresar cansado del trabajo y recostarse en la cama o en el sofá para scrollear sin parar por las redes sociales, consumiendo contenidos variados para desconectarse y aliviar la presión acumulada.
Se denomina “bed rotting” a este comportamiento que ha ganado popularidad en plataformas como TikTok.
En español, este término se traduce como “pudrirse en la cama” o “desgaste en la cama” y consiste en permanecer acostado durante horas o incluso días completos, dedicándose a actividades pasivas como mirar el teléfono, ver series o picar snacks.
Una encuesta realizada en 2024 por la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño revela que más de uno de cada diez estadounidenses ha experimentado el bed rotting, siendo especialmente frecuente entre la Generación Z (nacidos a finales de los 90 y comienzos de los 2000). Cerca del 25% de ellos admite haberlo practicado.
Aunque para los jóvenes representa una forma suprema de autocuidado, los especialistas advierten que existe una línea muy fina entre un descanso necesario y un aislamiento dañino.
Esta práctica surge como una reacción contra la llamada “cultura del ajetreo” (hustle culture), que impulsa a las personas a ser productivas constantemente.
Cuando se realiza con mesura e intención clara, puede ser beneficioso porque ayuda al sistema nervioso y las articulaciones a recuperarse del estrés diario. No obstante, lo que empieza como un descanso puede devenir rápidamente en abandono personal.
Diversos expertos en salud alertan que usar excesivamente la cama para actividades que no sean dormir altera la asociación mental entre este espacio y el sueño, lo cual puede causar insomnio y trastornos del ritmo circadiano.
Físicamente, estar inmóvil demasiado tiempo genera debilidad muscular, mala circulación y rigidez en las articulaciones. Además, pasar muchas horas frente a pantallas puede provocar fatiga visual y cansancio general.
El impacto psicológico suele ser aún más profundo. Pasar largos periodos solo con los propios pensamientos en un ambiente estático fomenta la rumia, un proceso que repite obsesivamente ideas negativas o preocupaciones, empeorando episodios de ansiedad y depresión.
Si esta pausa voluntaria se extiende demasiado, puede transformarse en una trampa de sedentarismo y aislamiento. Según especialistas, pasa de ser una elección consciente a convertirse en ocasiones en un indicio de depresión, agotamiento laboral o evasión.
Cuando se convierte en un hábito repetitivo y adictivo que interfiere con las actividades diarias, debe considerarse una señal de alarma que podría requerir atención médica profesional.
Para recargar energías existen alternativas mejor fundamentadas científicamente, como el contacto con la naturaleza, la meditación, el ejercicio físico o socializar cara a cara, actividades que liberan más endorfinas que cualquier “like” recibido en una pantalla.
Si optas por esta práctica, es fundamental establecer límites claros, como marcar una hora para detenerse o levantarse. También es importante salir de la cama al menos una vez cada hora para estirar el cuerpo.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









Agregar Comentario