Fuente: Angelica Gregorihk/angelica_gregorihk@laprensa.com.uy
En una conversación con Diario La Prensa, el Dr. Gabriel Cartagena, abogado experto en derecho y tecnología, expresó su perspectiva sobre la inteligencia artificial (IA), describiéndola como una “herramienta tecnológica equiparable a la llegada de internet”. A su juicio, la IA ya es una parte inseparable del presente y del futuro en ámbitos laborales, educativos y legales. “Cuando se emplea adecuadamente, la inteligencia artificial facilita las labores, agiliza actividades rutinarias y optimiza procesos en cuestión de segundos”.
Aspectos positivos: eficiencia y accesibilidad
Para Cartagena, la principal virtud de la IA reside en su capacidad para ahorrar tiempo y esfuerzo humano, permitiendo crear resúmenes, elaborar documentos, interpretar datos o examinar imágenes en pocos segundos. “Nos ayuda a enfocarnos en lo esencial: el pensamiento crítico y la toma de decisiones”. También resaltó el rol inclusivo de la inteligencia artificial, especialmente en el teletrabajo y en la generación de oportunidades para sectores tradicionalmente excluidos. “En Brasil, por ejemplo, muchas mujeres jefas de hogar trabajan desde sus casas alimentando sistemas de IA. La tecnología bien aplicada puede dar poder”.
Desafíos éticos, laborales y riesgos
No obstante, el experto alertó que no todo es favorable. El acelerado avance de la IA presenta desafíos éticos, legales y laborales importantes. Diversas profesiones y tareas podrían desaparecer o transformarse profundamente. “Algunos empleos serán sustituidos por sistemas automáticos. Incluso en el ámbito jurídico, ciertas decisiones podrían apoyarse en algoritmos, lo que nos obliga a reconsiderar el papel humano”, explicó Cartagena. Según él, este fenómeno no debe generar temor sino incentivar la adaptación. “Todo progreso tecnológico tiene su lado positivo y negativo; el reto está en regularlo y utilizarlo para beneficio del ser humano”.
El hombre como centro fundamental
Cartagena enfatizó que el ser humano debe continuar siendo el núcleo de cualquier decisión tecnológica. La IA no debe reemplazar el criterio ni el juicio ético humano, sino complementarlos. “Siempre debemos destacar al ser humano con H mayúscula como el eje central de toda discusión jurídica o doctrinaria”, afirmó. También subrayó que la inteligencia artificial “ha llegado para quedarse” y que un uso responsable depende de la educación y políticas claras. “Debemos aprender a convivir con ella, no a temerle”.
Un porvenir compartido entre humanos y máquinas
Para el abogado, la inteligencia artificial implica una nueva revolución cultural, semejante a la imprenta o internet. Sin embargo, su repercusión dependerá del uso ético, transparente y humano que se le otorgue. El desafío, concluye, consiste en comprender que detrás de cada algoritmo hay personas: programadores, lingüistas, diseñadores y trabajadores que nutren los sistemas con datos reales. “El futuro será híbrido y nuestra misión es asegurar que siga siendo humano”.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.










Agregar Comentario